7 de octubre de 2006

S’amor non è, che dunque è quel ch’io sento? (CXXXII, Petrarca)

por Rodrigo (Fideos con manteca)


Hay una propaganda de Axe, el nuevo, el doble, la breve y superlativa mina de la cabina telefónica. También está la de Nivea Body, la de Ibu Evanol, las del jabón en polvo Drive (las libres), las potables de Sprite, Coca y Pepsi; están las turras de las cervezas y el Baileys, las del chocolate (todas, acá es cuestión de la piel); y una mortal es la de una mina dándole Danonino a un crío mientras él se toca una lastimadura o algo así. Hay otra grosa, nacional pero buena, la de Criollitas: primero los dedos lacónicos, las manos para la manteca, después la galletita, el cuerpo, después la cara y las mechas volando, chinita, la cortina, el chuchillito, todo amarillo, jetona, con vos nos vamos a sacar las ganas, todos vamos, a vos en una F-100, que te dejás ver tanto y que no te quejás y nos purgás, a vos que estás echando chispas, todos vamos aplaudiendo; tu voz será chiflido fulgoroso y tus gomas de acero una calle inmensa, también tu patio rubio anglicano, valle de pardos y cabezazos. De una vez por todas, nadie leerá más esa poesía en AM. Nadie. Nadie más mirará esos Simpsons. Nadie. Nadie más tocará esas guitarras. Nadie. Nadie más hablará de las canciones que ni siquiera son dignas del pronombre. Allá vamos todos, todos los que entren, para hacerle frente, para pasar el rato. Después están las de los autos negros monógamos (por el adulterio), las de los antiácidos lascivos y las aspirinas con un montón de perras saltando en bombachas de algodón; están las historias cortas, como la de mina de la oficina que sólo consigue que se enamoren de ella cuando se pone una crema en los rulos o aquella mina que sólo logra que su novio se quede a comer cuando toma un Armonil, creo; después está la del flaco y la flaca (dos historias en dos propagandas) ególatras que piensan que son cuatro. Me gusta cuando están bien vestidas, me gusta que la belleza sea una cuestión de piel, y que la piel haga juego con el vestido y las luces y las narices, y que el vestido sea suave y brillante, que las cosas así son geniales, sí, que las cosas brillen y sean suaves.

5 comentarios:

hernán dijo...

Gustó. Todo el tiempo miro los gatos de la tele pensando "cómo le daría!!!!"

Tatiana dijo...

Me encantan los textos de fideos con manteca, aunque no mire a los gatos de la tele pensando como les daria

Playmobil Hipotético dijo...

fantástico. yo estoy convencido de que se podría enamorar de mí sol bordigoni, la de cti; el tema es que viven en un mundo paralelo al cual no tenemos acceso nosotros. peor para ella

pELuZoN oF PuPo dijo...

Usted sabe lo que quiere, y eso me deslumbra, y playmobil tiene un autoestima envidiable, y si yo sería el único picarón de un grupo en el qué todos son tímidos, le muerdo una teta a esa hija de puta. Abrazo fuerte hermano.

Maga dijo...

Leí el texto, luego los comentarios. Siento q no entendí nada, porque lo interpreté como una gran ironía y no como el canto de un macho en celo q se masturba viendo publicidades. Es la primera vez q leo algo tuyo así q será cuestión de rastrear otros textos para entender la intención de éste.
Me gusta el ritmo del relato. Hasta imagino el tono de voz q usarías para leerlo.

Magalath