Debido al fin de Megaupload, cayeron los enlaces para ver online los capítulos de Impreso en Argentina. En cuanto se restablezcan los links en otro servidor, avisamos por acá. Será pronto.
23 de enero de 2012
Hasta nuevo aviso
Debido al fin de Megaupload, cayeron los enlaces para ver online los capítulos de Impreso en Argentina. En cuanto se restablezcan los links en otro servidor, avisamos por acá. Será pronto.
6 de enero de 2012
26 de noviembre de 2011
Día hábil
8 de noviembre de 2011
29 de octubre de 2011
Buscar la poesía
Pedro Mairal
Mañana voy a buscar los libros de poesía que me dejó. Repartió su biblioteca entre sus discípulos, sus amigos. Los libros de filosofía y ensayos a S., la narrativa a G., a mí la poesía. Tengo que ir a su departamento vacío y llevarme los libros. Los tengo vistos: Vallejo, Neruda, Giannuzzi, Dylan Thomas... Es un estante largo. Deben estar también mis libros de poemas ahí. Uno con la contratapa firmada por él. La última vez que lo fui a ver ya no podía hablar, así que hablé yo durante cinco minutos, que era el tiempo que él había adjudicado a las visitas. Le hablé de la efectividad de algunos ejercicios suyos en mi taller, como esa consigna que dice: por suerte, el viaje era muy largo. Le hablé de cómo va el trabajo de recopilación de la obra de César Mermet, le hablé de Entre Ríos, de la mejoría en la salud de un amigo en común y de otras cosas. Fueron siete minutos en realidad. El apenas acotó algunas palabras sin sonido en la voz, me dijo gracias, le agarré la mano y nos despedimos.
Me acuerdo de que ese día me había mentalizado para verlo así, tan horizontal, entonces yo estaba muy vertical, me sentía más alto que de costumbre, más sano y dinámico. Hasta me sentía atractivo, lindo. No sé cómo explicarlo bien, queda medio ridículo decirlo. Pero fue como una defensa. Me convertí en el Pedro más alto para aguantar. Salí de su casa y caminé, alto y hermoso. Mi amigo y maestro se estaba muriendo. Así que yo le tenía que mostrar toda mi fuerza. ¿Sería eso? Le tenía que mostrar que en mí, como en lo otros, algo de él iba seguir en la luz. Sin melancolía. Y es cierto. Incluso ahora que me volví a encorvar, ahora que me siento medio monstruoso y apaleado como un Ricardo III planeando cosas horrendas, ahora digo, algo de él va conmigo, en el envión del castellano, en la manera de sacarle el jugo verbal a lo estático y lo sucedido, la manera de rodear la experiencia hasta hacerla decir cómo fue, qué pasó, cómo era estar ahí en ese instante y metido en la totalidad del tiempo vivo. Se fue sin hacer escándalo, sin hacer bache en la reunión de amigos. En su despedida, se bebió, se fumó y, como corresponde, se habló mal de él durante un rato largo.
Perfil, 29-10-11
9 de octubre de 2011
Llega el pubis
Pedro Mairal
Parece que esta semana apareció un pubis femenino en televisión abierta y provocó gran conmoción. Después de años de bikinis encogiéndose hasta la histeria del hilo dental, finalmente llegó el pubis a todos los hogares argentinos. Tardó en llegar pero llegó. Venía de lejos, desde el fondo del tiempo, primero tapado por una hoja de parra y por puntas de mantos y harapos flameando convenientemente en los cuadros y los frescos. En Oriente ya había aparecido en grabados japoneses, pero en Occidente apareció quizá por primera vez en La maja desnuda en 1790. Courbet lo patentó el siglo siguiente, ya librado de la tiranía del rostro, en El origen del mundo, un pubis protagónico, hirsuto y alarmante. Después, Gauguin lo pintó exótico y polinesio; Toulouse Lautrec lo retrató prostibulario; Klimt, pelirrojo y Egon Schiele, por fin, dibujó el pubis trágico y erótico. Pelos, sombra sexual. Era todavía el pubis europeo de barba freudiana, tupido y poderoso. Hasta que el avance de la cultura playera, el salto a la fotografía, la masificación de las revistas de desnudos le infundieron pudor y ganas de acicalarse, y el pubis empezó a aparecer ya más prolijo, en gran abanico triangular, el pubis sesentoso, presente y arbustivo. En los ochenta, quizá el nuevo cavado de las mallas fucsias lo obligó a agudizarse y se fue angostando en su ve corta hasta quedar reducido a un bigotito Führer. Así entró en los 90, casi como postizo, una ceja vertical que en el cambio de milenio desapareció por completo y dio paso al pubis koyak, brasilero, desanimalizado, lampiño, impuesto así por la moda dominante del porno que, al considerar que el vello tapa lo esencial, desmalezó por completo el famoso Monte de Venus. La desaparición del pubis, esa nueva forma de calvicie, duró menos de una década, y el pubis se volvió a dibujar en el ideal de la intimidad sexy, la pelambre incesante volvió a ganar la partida hacia un pubis muy apocado, controlado, tapado apenas de la mirada del gran ojo de la televisión por microtangas casi simbólicas. Ahí estaba el pubis esperando en las bambalinas del canal después de recorrer todo ese camino de eclipses y ocultamientos pudorosos, quería por fin llegar a la sobremesa familiar y entrar para siempre en los hogares. Y finalmente apareció: un piolín de bikini que se desató por contrato y el pubis saludó a la teleaudiencia. ¡Buenas noches familia! Duró pocos segundos. El conductor tapó la pantalla, el canal ahora tiene que pagar una multa millonaria, pero el pubis llegó a las casas. Fue un hecho histórico.
Perfil, 8 de octubre de 2011
8 de octubre de 2011
23 de septiembre de 2011
Subirse al pony

12 de septiembre de 2011
La muerte de un galeno
10 de septiembre de 2011
Últimos años de Samuel Timorato
[ACÁ LEÍDO POR NASH EN YOUTUBE]
The sunset years of Samuel Shy, Ogden Nash:
Master I may be, /But not of my fate./ Now come the kisses, too many too late./ Tell me, O Parcae, / For fain would I know,/ Where were these kisses three decades ago?/ Girls there were plenty,/ Mint julep girls, beer girls,/ Gay younger married and headstrong career girls,/ The girls of my friends/ And the wives of my friends,/ Some smugly settled and some at loose ends,/ Sad girls, serene girls,/ Girls breathless and turbulent,/ Debs cosmopolitan, matrons suburbulent,/ All of them amiable,/ All of them cordial,/ Innocent rousers of instincts primordial,/ But even though health and wealth/ Hadn't yet missed me,/ None of them,/ Not even Jenny,/ Once kissed me.// These very same girls/ Who with me have grown older/ Now freely relax with a head on my shoulder,/ And now come the kisses,/ A flood in full spate, /The meaningless kisses, too many too late. /They kiss me hello, /They kiss me goodbye,/ Should I offer a light, there's a kiss for reply./ They kiss me at weddings,/ They kiss me at wakes,/ The drop of a hat is less than it takes./ They kiss me at cocktails,/ They kiss me at bridge,/ It's all automatic, like slapping a midge./ The sound of their kisses/ Is loud in my ears/ Like the locusts that swarm every seventeen years.// I'm arthritic, dyspeptic,/ Potentially ulcery,/ And weary of kisses by custom compulsory./ Should my dear ones commit me/ As senile demential,/ It's from kisses perfunctory, inconsequential./ Answer, O Parcae,/ For fain would I know,/ Where were these kisses three decades ago?
5 de septiembre de 2011
Salta la púa
Pedro Mairal
Cómo envejecen tus divas a pesar del Fotoshop, cómo el tiempo ya hizo estragos en tus musas eróticas y tus galanes contemporáneos encanecieron a la par con el espejo. ¿En qué momento sucedió ese cataclismo, en qué momento tu mundo se desplazó veinte años más allá, adentro de la falla del olvido? De pronto los taxistas y los médicos de guardia son más jóvenes que vos y cuando das clases, tus referentes no encuentran ninguna adherencia en los cerebros veinteañeros. En sus imaginarios resbalan a la nada tus ejemplos setentosos: decir que en esa parte del texto es como que salta la púa es una frase que deja a todos perplejos, ni siquiera podés decir que salta el compact, los noventas tampoco se entienden demasiado, quizá podés decir el texto en esa parte hace un poco de ruido, eso quizás se entienda. El habla popular avanza como una ola de la que ya sos apenas la resaca. La expresión “no le sube el agua al tanque” quizá podría reemplazarse por “se le cortó el wi-fi”, pero ya en unos años tampoco se va a entender.
No queda más remedio que seguir atrapados en la caducidad del lenguaje, entregarse al resbalar del mundo en su eterna destrucción y tratar de ir dejando algunas cosas asentadas como si fuéramos arqueólogos del presente, sabiendo que las alumnas angelicales ya no serán Lolita en el 2020, que toda esta actualidad es también basura cósmica y tecnológica, habrá dentro de poco montañas de Ipads y Tablets y Kindles descartados como hay ahora montañas de monitores de PC. Tus personajes actuales hablan de internet pero eso sonará algún día como los personajes de la literatura de 1940, cuando dicen que van al biógrafo o al cinematógrafo, con la diferencia de que el envejecimiento del lenguaje ahora es más veloz, porque en tres años todo intento por hacerse el teky desemboca en papelón anacrónico. Quizá la única salvación sea mirar el presente como si ya hubieran pasado muchos años, cargar a las estrellas pop con su transformación futura, como si hubiéramos podido adivinar a la rapada monstruosa y drogada pegando paraguazos a los fotógrafos en la dulce teen Britney Spears de 1999. Ver el Increíble Hulk que todo el mundo lleva dentro, calarle el Elvis obeso y enpastillado que oculta Justin Beiber.
No es sólo amargura, no es tanto pensar en la flor seca cuando recién está floreciendo, ni gratuitamente envejecer lo que se mira, aunque sea un buen ejercicio, sino pensar en la carga temporal que tienen las cosas y la gente, y sobre todo lo mediático, las generaciones de Batman, por ejemplo, desde el cómic y el Batman televisivo y psicodélico con onomatopeyas de golpes en cada puñetazo, pasando por los Batman oscuros del cine, hasta los futuros Batman que vaya a saber uno cómo serán. Cada generación tendrá su Batman, y así sus demás referentes. Tener hijos ayuda a renovar esos referentes pero igual mejor no tratar de estar al día. Porque todo se mueve muy rápido. Cual la generación de las hojas, así la de los hombres, dice Homero, y eso no envejeció. Pero el pop se pudre rápido. Cuanto más te metés en el río del pop más fuerte es la correntada que te desplaza en el tiempo.
Perfil, 3 de septiembre de 2011
28 de agosto de 2011
Boquitas pintadas
8 de agosto de 2011
Después de acabar
Pedro Mairal
Después de acabar quedó boca arriba en la cama con los ojos cerrados, haciendo la plancha sobre las endorfinas, hamacada en la beatitud de un lento ritmo marino, porque cada respiración era como una ola serena que venía de lejos y la levantaba hasta que se llenaba de aire y volvía a bajar exhalando todo el suspiro que al irse se mezclaba con la llegada de la otra ola calma del diafragma que empujaba hacia abajo haciendo que se volvieran a llenar arriba los pulmones, se le ensanchaba de luz el pecho, las costillas se estiraban en la cresta y otra vez abajo, siempre conectada a ese vaivén del movimiento constante más allá de lo vivo, el impulso del planeta, una fuerza tremendamente suave indetenible, una corriente cálida, buscando arriba el aire y resbalando acostada así en la cama hasta que abrió después los ojos y susurró qué buena paja.
2 de agosto de 2011
Rayuela - Miércoles 3 de agosto
1 de agosto de 2011
Zambra en Irockuptibles

10 de julio de 2011
Luz de julio
La vi por Reconquista, fui atravesando un río de gente inundada de luz, y atrás se veía la Torre de los Ingleses, al fondo, en Retiro. Esa torre aparece en las películas de Gardel, en Cuesta abajo, por ejemplo, cuando quieren mostrar que el personaje está de vuelta en Buenos Aires. Porque el Obelisco no existía en esa época. Gardel nunca vio el Obelisco.9 de julio de 2011
18 de junio de 2011
8 de junio de 2011
Teatro, estreno este sábado 11 de junio
2 de junio de 2011
El kimono
Mi padre y mi madre eran sombras
dispares
que ahora, muertas, acaso se encuentran
más.
Yo recuerdo: él le regaló un kimono
y ella lloró en silencio
porque una gracia así
no concordaba
con su amor tan austero.
En la espalda del kimono
saltaba un salmón rojo.
Sobre los hombros de mi madre, el pez
parecía subir por la cascada de sus cabellos,
hermosisímos y azulados cabellos
de mestiza:
Una bella imagen que ella no podía ver.
Dígasela usted, padre,
para que deje de llorar.
29 de mayo de 2011
Meses difíciles
26 de mayo de 2011
Epifanía del perro
Repentino, veloz y sucesivo
terrestre colibrí, cuadrúpedo versátil,
con el vidente hocico el perro
persigue abecedarios dislocados en árboles y muros,
restituye en lecturas instantáneas
un fragmentario texto, evanescentes testimonios
de ausentes persistentes,
descifrando en el aire un palimpsesto,
la pululante estela, la saga tumultuosa
en volvedor olvido,
del numeroso clan que el mundo orina
delectación, saludo, reencuentro a pata alzada
y siembra de aquí estuve,
en numinosos sitios convocantes.
Remonta el perro difusos parentescos,
el linaje, la crónica, el ácido mensaje
de olores solidarios y entusiastas.
Tenaz, certero, el perro sigue
contradictorios rumbos, inspiraciones diagonales;
pero actuando conjura el habitado tiempo,
teje y reintegra una coral figura,
leva un urgente censo
de espectros fraternales que invoca remedando,
y puntualiza, suma, funda especie,
el júbilo en la especie,
y él es la especie rescatada,
toda la tribu, la memoria entera;
y en temblorosa epifanía,
él es total, el uno en muchos
y todos los transitivos en el uno.
Ahora el perro, sentado, se relame.
Altiva la cabeza, rotunda, convencida, iluminada;
magnánima, la sabia lengua pende, rezumando,
y su mirada abarca nada y todo
cielo y perro.
Entronizado el perro en perro,
jadea en plenitud, reposa, lacrimoso,
en la certeza estólida de ser la olida suma,
miríada de olfatos, moviendo las orejas.
Transeúntes, peregrinos,
efímeros, constantes, devocionales perros
en la tarea solemne de dejar anales, memorables zócalos,
patéticas señales, humedades,
en herrumbres, ladrillos y maderas.
Constelación de perros, todos en él, actuales,
todos los obsedidos corredores, presos
en laberintos del olor del aire;
de tensa cola a índigo hociqueo
dorsal flecha lanzada a la pregunta interminable
de ser o de no ser perro en los perros;
apaciguado finalmente, confirmado
en el espejo beato de su olfato crédulo.
He aquí el can ejemplar
que cree que existe por sus semejantes;
por quienes fueron, no fueron, fueron también
confusa dispersión, ávida pista, vehemente inquisición,
hallazgo y gloria;
con húmeda nariz ambulatoria,
a ijares quejumbrosos, trotaron indagando
su secreto nombre en el público olor de los sumandos;
husmeando, de piedra en árbol,
de columna en umbral y de yuyal en derrumbada rueda,
perseveraron, encontraron, fueron
la cierta, la instituida
revelación del cabal perro,
el impetrado en aspersiones, uno
que se conoce perro entre los perros.
10 de junio de 1975
22 de mayo de 2011
Recomendado
Introducción a Marcel Proust. A cargo de Gervasio Landívar.12 de mayo de 2011
11 de mayo de 2011
8 de mayo de 2011
La cosa literaria
2 de mayo de 2011
Hoy cometí todos los cliches de la paternidad contemporánea
Santiago Llach
Leí las secciones de política y economía de los diarios,
pasé a buscar a Fiona y a Benicio por lo de mi ex mujer,
tomé por asalto una colita de cuadril
y hurgué en el fondo de un pote de helado de Freddo
para contribuir así a la edificación de esta panza homérica,
dormí una siesta en medio del leve trajín pascual de una casa en Florida
y compré unos bonos externos
a bordo de un bote a pedal en un lago de Palermo.
Ahora los chicos se durmieron
y en la unidad básica de Talcahuano sordos ruidos se oyen
de motores y de acero:
son las huestes metalmecánicas del Novotel de al lado
que no regala ni banda ancha
ni un poco de paz en la noche del centro.
Nada. En el último partido del domingo
empatan Racing y Argentinos, y yo también.
Me libré de las garras del mal
pero no escribí la gran novela de la época.
De todas formas, dormir no está tan fácil.
Soy el guardaespaldas de mis guerras íntimas,
ya hubo muchas noches así, y vendrán otras tantas.
30 de abril de 2011
Aullidos en la Web
Pedro Mairal
He visto a las mejores mentes de mi generación destruidas por la red de redes, con la banda ancha clavada en la vena, twitteando desaforadamente hacia la nada, hacia la hiperconexión del autista flotante. Se podría parafrasear así largamente a Allen Ginsberg en su poema Aullido, del que ahora sale una adaptación al cine. ¿Será la primera vez que se adapta, ya no una novela o un cuento, sino un poema a la pantalla grande? Claro que lo que se adapta no es sólo el poema sino la historia del poema censurado con el típico juicio oral por inmoralidad americana incluido. Y como no podía ser de otra manera, a Ginsberg, aquel barbudo anteojudo nada lindo, lo interpreta el carilindo James Franco que ya hizo de James Dean.
En fin, volviendo a las redes sociales, me asusta la ausencia mental de algunos amigos y amigas durante reuniones, pispeando la BlackBerry o el iPhone por debajo de la mesa, sonriendo apenas, como si nadie se diera cuenta, participando de otras reuniones paralelas en la nube de la Web. ¿Estás acá o en otro lado? En los dos lados, me dicen. Parezco una maestra de escuela pidiendo atención a los niños díscolos. En algún momento van a lograr hacerlo sin mirar la pantallita y ahí serán plenamente felices. Te mirarán a la cara y estarán en otro lado. Los he reprendido. Se confiesan adictos, se desintoxican durante unos días tratando de no conectarse hasta que reinciden.
Les cuesta cada vez más socializarse de otra manera, se deprimen si nadie les contesta, si no hay “faveos”, algo en el inbox, o un “me gusta”. Necesitan esa ida y vuelta que los afirma. Se les agrega gente que no conocen, pero a la que logran conocer en segundos, porque se arman un perfil global muy rápido de fotos y Facebook, saben dónde trabaja esa persona, qué estudió, si tiene novio o novia, si está casado o casada y cuántos hijos tiene o si no quiere tener, qué está haciendo en ese momento, y qué música está escuchando. Tienen el cráneo de cristal y se pueden ver entre ellos todos sus recuerdos, fantasías y emociones. Se abruman con toda la info ajena y dejan atrás huellas imborrables de todo, y para no seguir cruzándose con sus ex en la Red se encandadan los unos a los otros, se bloquean, se cambian el nick, emigran a otras cuentas. Están en Twitter, Facebook, Lastfm, Vimeo, YouTube, Scribd, Topickr, Blogger, Gmail... Todo a la vez, colapsados de actividad digital. No la pasan bien, ellos mismos me lo confiesan.
Internet parece haber traído nuevas formas de la angustia. El otro día veía al Ninja peleando en un ring de valetodo contra Yacaré. Dos patovicas gigantes. El Ninja lo derribó al oponente en diez segundos con una trompada cruzada a la mandíbula y le quiso seguir pegando en el suelo. Se lo tuvieron que sacar de encima al caído porque si no lo mataba. Y el Ninja saltaba cuando le levantaban el brazo triunfador, gritaba eufórico para las cámaras: “Esto es para cerrarles el culo a todos los giles que hablan mal de mí en los foros de Internet”. Pobre Ninja, yo lo banco.
28 de abril de 2011
Amor Jurídico
26 de abril de 2011
Coequiper

Este miércoles, El juguete rabioso

19 de abril de 2011
Guadalupe Gaona - Historia y estética de la fotografía

CURSO: HISTORIA Y ESTETICA DE LA FOTOGRAFIA
POR GUADALUPE GAONA
-Introducción a la noción de imagen. Especificidad de la imagen fotográfica. Ontología de la imagen fotográfica. Los presupuestos técnicos de la fotografía. La cuestión de la analogía. Diferencia entre fotografía y cine, fotografía y pintura.
-La cámara oscura. 1839: los primeros descubrimientos para fijar una imagen. El daguerrotipo. El calotipo. La popularización del retrato. Los retratos de Nadar. La conquista de la acción. Fotografía pictorialista vs documentalismo. El concepto de inconciente óptico de Walter Benjamin. El significado y la historia de la fotografía en Sobre la fotografía de Susan Sontag. Los fotógrafos: Robert Frank, Diane Arbus, Richard Avedon.
-Tendencias en la fotografía artística. La Creación de un acto para la cámara: la influencia del arte conceptual en la fotografía. Estudio sobre las fotografías de Philip Lorca di Corcia y Sophie Calle. La narración en una imagen. Jeff Wall, Philip Lorca di Corcia, Sharon Lockhart y Sarah Jones. Dead Pan: La mirada impasible. La vuelta al gran formato. La representación del espacio. (Fotografía Alemana. Los alumnos de Bern y Hilla Becher: Thomas Struth, Thomas Ruff, Candida Höffer, Andrea Gursky.) El retrato: De August Sander a Rinike Dijkstra. Vida íntima: Nan Goldin, Nobuyoshi Araki, Wolfgang Tillmans.
inicio del curso: viernes 6 de mayo, 11 hs. duración dos meses.
MERIDION ac
INFORMES E INSCRIPCIÓN:
meridion.meridion@gmail.com
Chile 1331 Montserrat
14 de abril de 2011
Impreso en Argentina - Miércoles 20 de abril
El primer capítulo de Impreso en Argentina, es sobre La invención de Morel, de Bioy Casares. Lo dan el 20 de abril a las 20:30 por canal Encuentro (canal 6 en Cablevisión y Multicanal, canal 126 en Direct TV). 


