8 de febrero de 2008

El culo de una arquitecta

(Quizá para equilibrar aquel ensayo sobre las tetas, ahora me pidieron uno sobre el culo femenino para la revista Soho de Colombia. Lo escribí con mucha ayuda de mi amigo Ramón).

por Pedro Mairal
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No suelo concordar con el prójimo varón sobre cuál es el mejor culo. Noto un gusto general por el culito escuálido de las modelos flacas. A mí me gustan grandes, hospitalarios, macizos. Me gusta el culo balcón, que sobresale y se autosustenta como un milagro de ingeniería. El culo bien latino, rappero, reggaetón, de doble pompa viva y prodigiosa.

Me salen versos cuando hablo de culos. Quizá porque en los culos hay algo más antiguo y atávico que en las tetas, que en realidad son una intelectualización. Las tetas son renacentistas, pero el culo es primitivo, neanderthaliano. Con su poder de atracción inequívoca, su convergencia invitadora, es un hit prehistórico. Despierta nuestro costado más bestial: el del acoplamiento en cuatro patas. Las tetas son un invento más reciente, son prosaicas. El culo, en cambio, es lírico, musical, cadencioso, indiscernible del meneo de caderas, del ritmo, la batida de la bossa que retrata a la garota que se aleja en Ipanema [SIGUE ACÁ].

12 comentarios:

Lucía dijo...

Me pasa con Mairal algo que me pasaba con Girondo: antes de leer algo suyo me pongo nerviosa, como si existiera una intimidad entre ambos, una especie de "enamoramiento textual" que es menos frío de lo que suena. Pero ahora leo este artículo sobre el culo (valga la simpática aliteración) y me asalta un malestar... Creo que estoy celosa, ¡esto es terrible!.
Besos miles, Lucía..........

elastichica dijo...

Qué sabés... quizas la arquitecta se inspiró para algún proyecto con "el culo de un escritor".

Simpática y puntual dijo...

creo que tendría que hacer algún comentario culístico, pero qué bueno que alguien se acuerde de las tetas de afrodita en mazinger z!, y lo mejor que tenían era que se autoreproducían después de cada lanzamiento, eran tetas infinitas y autoreproductivas!

Perla B dijo...

A mí me gusta decirle baúl e invitar a quien yo quiera a que se camufle en el y venga de viaje conmigo. Eso.

PAIO ●๋• dijo...

cuidado con las tetas de afrodita porque volaban. son berretas, tienen aceite de avion.

mat dijo...

está muy bien lo del ir y el venir de las partes. el histeriqueo del culo que se va. muy bueno.

Jon! dijo...

Un retrato sublime del significado de un culo... Maravilloso.
Clap. Clap. Clap... mis aplausos para vos.

Un saludo.
Jon!

http://www.30seg.com.ar

Rosa Lejana dijo...

Sí, eso es lo que les pasa a los hombres con el magnetismo del culo femenino: se sienten invitados a la cópula; le festejan el andar; bailan a su ritmo; y todo lo que con tanta gracia dijo Mairal.
Por otro lado -y para hacer un comentario culístico-, a las mujeres, con el culo masculino, también nos pasan cosas.
En mi caso, a diferencia de las que gustan del culo musculoso, deportivo, digamos el de Nadal, que no son pocas y suelen argüir razones estéticas -aunque me parece que suponen que del otro lado, equilibrando al culo, hay un abultado contrapeso-, prefiero el orto peludo de un macho alfa. Y no para verlo irse, o para medir, de algún modo, lo que hay en su reverso: le quiero meter cosas. La cara, antes que nada. Cerrar los ojos y hundirme. Como si fueran tetas... je!

Saludos.

Facundo dijo...

Mairal: muy bueno! Me hizo recordar a "una noche con Iris Chacón" de Juliá. Saludos

ale be dijo...

Pedro me hiciste morir de risa, terminé leyéndole a mi hija (que también es conciente de lo que su culo provoca en los hombres), digo, terminé leyéndole lo de la estufa, que es tal cual, si habré pasado horas mirando el invierno por la ventana con el culo sobre el eskabe.
Ah! y estoy leyendo Salvatierra. ¡¡Buenísimo!! (me lo pasó Montse, la amiga de Ana, mi madre, bueno, la amiga de tu madre)

Qué te importa. dijo...

Mairal, no voy a ser tan entusiasta como la primera o la última de las posteadoras, pero, 'la verdad', sí, tu artículo es muy bueno y gracioso y, sobre todo, creo invita a intentar seguir avanzando en un proyecto que, a falta de mejor nombre, se podría llamar algo así como Filosofía del culo: en oposición, o complementariedad, a una Filosofía de las tetas.
Ahora entiendo porqué, a mis tiernos quince años, me gustó tanto Una noche Sabrina Love. Suponiendo, claro, que no fue por la adaptación cinematográfica de Agresti, ni por el colosal culo de Cecilia Roth.
Saludos,
Mauro.

Mujer de pelo largo dijo...

Es muy parecido a lo que me pasa con el culo de ustedes los hombres. Tendre un costado masculino muy amplio? o sera que la poesia no tiene genero?
Besos