por Fabián Casas
Tenemos a un hombre mayor en una cama.
Está por morir.
Es algo que pasa una y otra vez. Ayer, en la plaza,
Olga agarró una paloma con la mano para acariciarla,
pero el animal, por el susto, se murió.
Dentro de una bolsa de plástico
quedó en el tacho de basura.
Pensé mucho en el destino de esa paloma,
en los lentes negros e inmensos de Olga,
y en sus uñas manchadas con esmalte rojo.
El problema es que este hombre mayor es un ser querido.
Y que escribo el poema donde él se está muriendo.
El poema es mío, el hombre mayor es mío.
De estas posesiones surgen preguntas
difíciles de responder.
Un escritor, ¿no debería ir siempre
en contra de su habilidad? Y Aquiles,
¿no tendría que haber bajado un cambio
y cerrado el trato con Héctor?
De todas formas, el hombre mayor va a morir al toque.
Ha decidido hacerlo en su casa,
rodeado de los seres queridos.
El cerebro comenzó a enviar órdenes para que los órganos
se cierren en sí mismos
y empiecen a pasar los títulos
sobre una cara memorable.
Una cara para besar, una sandía jugosa en un día de calor.
Quería ser un soldado pero fue un soldador.
Bajaba la máscara de acero y trabajaba durante la noche
uniendo los destinos de personas
que se rechazaban como órganos implantados.
Aún hoy la gente del barrio comenta
los chispazos de luz y ruido
que el soplete largaba en la oscuridad.
Es el soldador que está trabajando,
decía el que paseaba al perro nocturno.
Es el soldador que está trabajando,
decía la que le pasaba el último trapo a la cocina
antes de acostarse. Me tengo que apurar,
pensaba el joven poeta mientras copiaba y copiaba.
El sueño sudamericano cabe en un mp3,
el sueño de los dioses no nos incumbe,
la pesadilla de los erpios es morir fusilados.
Los que fueron tocados por la gracia del Soldador,
jamás podrán olvidarlo. Publicó lo mejor
y lo peor de Horla City: al montonero que
se arrodilló ante la Reina,
al gaucho psicodélico, a la gorda resentida,
al que esperaba nervioso, sin escuchar a nadie,
que lo invitaran al podio para leer sus poemas.
Olga, la abuela de Baltazar, pasa los días
en una vieja casa de Almagro, la paloma muerta
no ocupa ni un milímetro de sus pensamientos.
Era enfermera, ahora es enferma y corrió
a refugiarse en el evangelismo. Se la puede ver
reseteando la biblia en las esquinas.
Dice Olga:
“Nadie podía tocar su cuerpo
porque todavía no se había presentado ante El Señor”.
Ese Señor fue mi pastor. Recuerden cómo era,
recuerden cómo hablaba.
27 de mayo de 2009
19 de mayo de 2009
13 de mayo de 2009
5 de mayo de 2009
Esperando a Junot
El domingo hubo una charla con el escritor dominicano Junot Díaz en Eterna Cadencia. Acá el resumen.foto: lucio ramírez
28 de abril de 2009
Chicho López
por Washington Cucurto
Fabi me llamó por teléfono: “Cucu, estoy en el horno de Banchero, ¡viene el Chicho López a Buenos Aires, no sé qué haceerrr!”. Le recomendé que se tomara un tren a Mar del Plata y se alejara lo más posible de Baires.
Gustavo “Chicho” López es el mayor editor de poesía de este país y de toda Latinoamérica. Hace meses accedió al trono que dejó vacante otro grande con mayúsculas, José Luis Mangieri. Dios lo tenga en sus brazos, al querido José Luis.
En los colegios, en vez de enseñar sobre el cólera y el dengue o la vida boluda del Restaurador de Rosas, deberían enseñarles a los chicos que hay otros oficios gracias a estos muñecos imperdibles, grandes editores, verdaderos agitadores culturales, dinosaurios en extinción que todos deberíamos cuidar como cuidamos a las ballenas y a los osos hormigueros.
Editores de poesía, como el Chicho López, ya no quedan, muchachos. A veces pienso que cuando se canse el Chicho se apagará buena parte de la poesía de este país. Su trabajo es silencioso, pero fundamental.
¿Qué sería de Gelman, Lamborghini, el Cela y otros egoístas si Mangieri no hubiera dedicado su vida a editarlos? ¡Y de los sátrapas de Rubio, Gamba y Raymond, a quienes hay que cuidar! ¿Qué sería de estos poetas sin alguien que se hubiese jugado y editado sus versitos pedorros? ¡Ese alguien es el Chicho López!
Seix Barral y Planeta no serían nada si no hubiera atrás el trabajo de años de los grandes editores de poesía. Y es una pena que todo el rédito se lo lleven los gallegos al editar todos los libros de Gelman, por ejemplo. ¡Y carísimos! Cada vez que veo un librito de Gelman editado por una multi, por ejemplo el excelente Violín y otras cuestiones…, me da una bronca de la puta madre, lo considero una traición a todo el trabajo que hay detrás de la poesía argentina, que no se hizo sola, sino con mucha gente, lectores y autores detrás.
“Cucu, el Chicho es letal, me dice cómo tengo que vivir; que tengo que administrar mejor mi sueldo; que qué espero para tener hijos; que vaya al médico porque se me está cayendo el pelo. Cuando entro a casa encuentro a un muñeco usando el teléfono las 24 horas del día, es el Chicho López, Cucu…”
Eso me dice Fabi, visiblemente deprimido, con los huevos hinchados como dos paquetes de yerba o más nervioso que caballo en la azotea o más resbaloso que teléfono de carnicero; qué sé yo, Fabi, cuidemosló mientras lo tengamos, le digo, que el día que desaparezca vamos a tener que ir a cargar bolsas al topuer.
23 de abril de 2009
15 de abril de 2009
8 de abril de 2009
Los días que vivimos en peligro
Dieciséis escritores argentinos narran, desde una perspectiva subjetiva, los hechos que conmovieron al país. Entre la ocupación de las Islas Malvinas (1982) y el conflicto del gobierno con el campo (2008), el libro arma un fresco de los 25 años de democracia, vistos desde los ojos de la ficción. En la frontera peligrosa de la literatura y la política, el libro revisa la historia a través de esos días en que todo parece suspenderse y caer. .
Malvinas * Juicio a las Juntas * Alzamiento de Semana Santa * La Tablada * Saqueos e hiperinflación * Seineldín * Doping de Maradona * Voladura de la Amia * Río Tercero * Yabrán * Torres Gemelas * 19/20 de diciembre de 2001 * Kosteki y Santillán * Cromañón * Batalla de San Vicente * Conflicto gobierno - campo
.
La mañana del robot, Pablo Plotkin
Gengis Khan, Leonardo Oyola
Anteúltima cita, Elsa Drucaroff
Semana Santa, Martín Kohan
Licenciada en rubores, Laura Ramos
Primavera a remolque, Carlos Martín Eguía
Las dos vidas de Maxi Kaplan, Hernán Iglesias Illa
La muerte de un autor, Diego Sánchez
Los ojos más azules de Texas, Mariana Enriquez
La disciplina, Juan Leotta
El título, Federico Jeanmaire
Los hechos de Mayo, Martín Prieto
El Señor Cara de Lechuza, Washington Cucurto
Elige tu propia aventura, Ana Wajszczuk
Te lo digo muy off the record, Esteban Schmidt
San Vicentico, Sol Prieto
31 de marzo de 2009
Conducta en los cócteles
Pedro Mairal
• La actividad de los cócteles es similar a la actividad molecular o celular donde hay una voluntad orgánica de la cual uno puede participar ya sea intentando en vano controlar la situación o entregándose a la imparable fluidez biótica del ambiente [SIGUE ACÁ]
30 de marzo de 2009
29 de marzo de 2009
26 de marzo de 2009
La lancha presa
por Manuel J. Castilla
Junto al río Pilcomayo y a Bolivia
en el canchón de la Gendarmería
la lancha azul de los contrabandistas
está presa.
Boca abajo,
entre los yuyos verdes que la tapan
navega panza arriba las aguas de las nubes.
Cuerpo del delito, húmedo todavía.
Los gendarmes la miran igual que a un pez dormido.
Siente el agua del río chapoteándole
y un verde olor a coca y a tabaco
la aroma como un hombre,
sin marineros ya, sin heroísmos.
Cuando el gendarme armado
mira el cielo del chaco
ella boga en sus ojos, al ocaso, y cruza la frontera.
Junto al río Pilcomayo y a Bolivia
en el canchón de la Gendarmería
la lancha azul de los contrabandistas
está presa.
Boca abajo,
entre los yuyos verdes que la tapan
navega panza arriba las aguas de las nubes.
Cuerpo del delito, húmedo todavía.
Los gendarmes la miran igual que a un pez dormido.
Siente el agua del río chapoteándole
y un verde olor a coca y a tabaco
la aroma como un hombre,
sin marineros ya, sin heroísmos.
Cuando el gendarme armado
mira el cielo del chaco
ella boga en sus ojos, al ocaso, y cruza la frontera.
20 de marzo de 2009
15 de marzo de 2009
14 de marzo de 2009
María Inés Cabanillas
Me escribe María Inés Cabanillas, una artista de Rosario. Me cuenta que leyó mi novela Salvatierra y está impresionada porque hace un año está pintando una serie de cuadros apaisados con título Continuum Aqua, con el tema del agua, los ríos, los mares, océanos, corrientes y caudales, que van de la figuración a la abstracción. Los 30 cuadros y varios rollos de 4 metros cada uno son parte de un montaje continuo, es decir que se ensamblan en un solo cuadro que continúa sin cortes y va mutando entre imágenes del agua que fluye como el río heracliteano de la vida. Cabanillas me cuenta de su gran amor por el Paraná, y que partió de su admiración por Monet, des sus nenúfares, esos cuadros del museo de L'Orangerie, y que tuvo profesores del grupo Litoral. Es como una hermana de Salvatierra, el personaje de mi novela, que también pinta un cuadro infinito como el río. Un saludo muy grande para ella. Acá van algunos segmentos del cuadro. Hay más en mariainescabanillas.blogspot.com


8 de marzo de 2009
4 de marzo de 2009
Condenado a siempre comenzar
por Daniel Durand
Pienso en poesía y en poemas y mentalmente
construyo oraciones dentro de alguna elucubración
teórica del momento que enseguida se desarticula
y desaparece mutando en otra agitación diferente…
como
“crúzalo al mar al biés” es un prurito barroco
en una piel de observación común y descriptiva.
mi pobre gran cactus de la entrada trata
de echar raíces en el escalón de mármol…
búsqueda del haiku de eso…
el cactus
busca entrarle
al mármol
hacerle cosquillas ahí en las carnecitas de la entrada
con la legua en puntín y poniendo en esa lanza la energía del toque
unas cosquillas apenas de ultra suave contacto y deslizantes
que hacia el vagar eléctrico impulsen alaridos vivoreos
zigzagueantes entre neuronas y tejidos y partes
rincones de hueso blanco y resbaloso.
La industria debe tender a producir objetos duraderos!
Es muy fácil producir un calzado eterno para una persona…
bueno… lo que es un zapato a medida
hechos por un experto.
A mis zapatos ortopédicos de niño deforme
los hizo un viejito de Colón,
hasta su casa viajamos para que me tome las medidas,
desde ahí usé zapatos ortopédicos pesados irrompibles,
desde los 11 a los 16 y así me salve de que me operen de los pies…
Unos golazos terroríficos, le daba con todo
De puntín con los zapatos
Contra el arco pintado en la pared
Del Ateneo infantil de Concordia
Reventaban los pelotazos contra el muro
de mis patadas ortopédicas,
mojábamos la pelota en la canilla
para que se vea bien donde había pegado,
era divino Dejar cimbrando
la columna de hierro del tablero de básquet.
Primero prohibieron patear de punta,
igual se las metía todas porque estaban asustados,
después prohibieron jugar con zapatos
y ahí si quedé afuera…
Mi mamá fue a hablar con la directora del Ateneo,
a decirle que yo solo podía ponerme los zapatos ortopédicos
porque tenía los pies sin arco casi para operar…
Volví a la canchita y nadie me marcaba
los ortopédicos eran de hierro y quebraban
les quitaba la pelota y la estrellaba
adentro del arco pintado
sobre el paredón trasero de la iglesia capuchina
Los otros chicos dejaron de ir al Ateneo
y yo nunca aprendí a jugar muy bien al fútbol.
Pienso en poesía y en poemas y mentalmente
construyo oraciones dentro de alguna elucubración
teórica del momento que enseguida se desarticula
y desaparece mutando en otra agitación diferente…
como
“crúzalo al mar al biés” es un prurito barroco
en una piel de observación común y descriptiva.
mi pobre gran cactus de la entrada trata
de echar raíces en el escalón de mármol…
búsqueda del haiku de eso…
el cactus
busca entrarle
al mármol
hacerle cosquillas ahí en las carnecitas de la entrada
con la legua en puntín y poniendo en esa lanza la energía del toque
unas cosquillas apenas de ultra suave contacto y deslizantes
que hacia el vagar eléctrico impulsen alaridos vivoreos
zigzagueantes entre neuronas y tejidos y partes
rincones de hueso blanco y resbaloso.
La industria debe tender a producir objetos duraderos!
Es muy fácil producir un calzado eterno para una persona…
bueno… lo que es un zapato a medida
hechos por un experto.
A mis zapatos ortopédicos de niño deforme
los hizo un viejito de Colón,
hasta su casa viajamos para que me tome las medidas,
desde ahí usé zapatos ortopédicos pesados irrompibles,
desde los 11 a los 16 y así me salve de que me operen de los pies…
Unos golazos terroríficos, le daba con todo
De puntín con los zapatos
Contra el arco pintado en la pared
Del Ateneo infantil de Concordia
Reventaban los pelotazos contra el muro
de mis patadas ortopédicas,
mojábamos la pelota en la canilla
para que se vea bien donde había pegado,
era divino Dejar cimbrando
la columna de hierro del tablero de básquet.
Primero prohibieron patear de punta,
igual se las metía todas porque estaban asustados,
después prohibieron jugar con zapatos
y ahí si quedé afuera…
Mi mamá fue a hablar con la directora del Ateneo,
a decirle que yo solo podía ponerme los zapatos ortopédicos
porque tenía los pies sin arco casi para operar…
Volví a la canchita y nadie me marcaba
los ortopédicos eran de hierro y quebraban
les quitaba la pelota y la estrellaba
adentro del arco pintado
sobre el paredón trasero de la iglesia capuchina
Los otros chicos dejaron de ir al Ateneo
y yo nunca aprendí a jugar muy bien al fútbol.
1 de marzo de 2009
Se viene
Hasta ahora las cosas en el cine me venían saliendo al revés. Lo que yo quería que terminara en papel terminaba en celuloide y viceversa. Primero escribí una novela y la hicieron película, después escribí dos largos que no se filmaron y que van a paso de caracol camino a la imprenta. La segunda semana de marzo se rompe la racha. Sorín estrena La ventana, la película que escribí con él hace un año. Es la historia del último día en la vida de un hombre. Acá, un mini trailer.
Finales
26 de febrero de 2009
Fragmento del documental Oro nestas piedras
Sobre el poeta Jorge Leonidas Escudero. Directores: Cristián Costantini, Leandro Listorti, Claudia Prado.
25 de febrero de 2009
24 de febrero de 2009
Lengua boricua
por Pedro Mairal
Me gusta conocer países latinoamericanos. Es como estar metido dentro de un diccionario de sinónimos. Uno llega, empieza a hablar, a comunicarse, y descubre que muchas cosas se dicen de otra forma, pero igual se entienden. La lengua cobra relieve, aparecen castellanos paralelos al que uno habla. Descubrimos cómo hablan los demás pero también cómo hablamos nosotros. Todo sucede como en los sueños donde la gente es conocida pero tiene otra cara; así, cuando hablamos fuera de nuestro país en Latinoamérica la vida cotidiana se distorsiona un poco, se corre de lugar unas palabras.
En Puerto Rico, donde me encuentro coordinando un taller literario de la Universidad, se habla uno de los castellanos más expresivos que escuché jamás. Esta isla es un estado asociado de los Estados Unidos. La moneda corriente es el dólar. Los habitantes pueden votar un gobernador cuya función principal es decidir cómo se distribuye el dinero que llega del norte. Las cosas son así desde 1917. Desde entonces se ha intentado mediante varias leyes nacionales borrar el español para imponer el inglés como lengua oficial. No lo lograron. No se puede borrar tan fácil la lengua que usa la gente todos los días, quizá porque es la lengua madre, y como decimos los argentinos “con la vieja no te metás”.
En el lavamanos del baño de un bar vi un cartelito oficial, seguramente establecido por ley, que dice “Employees must wash their hands” (los empleados deben lavarse las manos). Pero en la pared los graffitis están en español, uno dice “Daddy Yankee no me representa”.
Al final lo que importa es la lengua que usa la gente para escribir en las paredes del baño, la lengua que usa para amar, para reírse, para insultar. Es absurdo querer imponer un idioma. Es como si le impusieran a la gente de un lugar usar la ropa típica de otro lugar. Lo que la gente hace finalmente es tomar las cosas prácticas de esa imposición: unos botones, alguna hebilla, algún tipo de zapato. Así aparecen las palabras en inglés que tintinean en el castellano de la isla, tomadas por economía del lenguaje, por prácticas o porque en castellano no existen. El wiper se dice en lugar de nuestro larguísimo limpia parabrisas. El hamper se le llama al innominado canasto de la ropa sucia. Janguear, que viene de hang out, significa salir con los amigos a no hacer nada. En Puerto Rico no se percibe una lengua dominada por otra. Se siente la fuerza imborrable y viva del castellano que ya hace tiempo es el segundo idioma más hablado de los Estados Unidos.
Me gusta conocer países latinoamericanos. Es como estar metido dentro de un diccionario de sinónimos. Uno llega, empieza a hablar, a comunicarse, y descubre que muchas cosas se dicen de otra forma, pero igual se entienden. La lengua cobra relieve, aparecen castellanos paralelos al que uno habla. Descubrimos cómo hablan los demás pero también cómo hablamos nosotros. Todo sucede como en los sueños donde la gente es conocida pero tiene otra cara; así, cuando hablamos fuera de nuestro país en Latinoamérica la vida cotidiana se distorsiona un poco, se corre de lugar unas palabras.
En Puerto Rico, donde me encuentro coordinando un taller literario de la Universidad, se habla uno de los castellanos más expresivos que escuché jamás. Esta isla es un estado asociado de los Estados Unidos. La moneda corriente es el dólar. Los habitantes pueden votar un gobernador cuya función principal es decidir cómo se distribuye el dinero que llega del norte. Las cosas son así desde 1917. Desde entonces se ha intentado mediante varias leyes nacionales borrar el español para imponer el inglés como lengua oficial. No lo lograron. No se puede borrar tan fácil la lengua que usa la gente todos los días, quizá porque es la lengua madre, y como decimos los argentinos “con la vieja no te metás”.
En el lavamanos del baño de un bar vi un cartelito oficial, seguramente establecido por ley, que dice “Employees must wash their hands” (los empleados deben lavarse las manos). Pero en la pared los graffitis están en español, uno dice “Daddy Yankee no me representa”.
Al final lo que importa es la lengua que usa la gente para escribir en las paredes del baño, la lengua que usa para amar, para reírse, para insultar. Es absurdo querer imponer un idioma. Es como si le impusieran a la gente de un lugar usar la ropa típica de otro lugar. Lo que la gente hace finalmente es tomar las cosas prácticas de esa imposición: unos botones, alguna hebilla, algún tipo de zapato. Así aparecen las palabras en inglés que tintinean en el castellano de la isla, tomadas por economía del lenguaje, por prácticas o porque en castellano no existen. El wiper se dice en lugar de nuestro larguísimo limpia parabrisas. El hamper se le llama al innominado canasto de la ropa sucia. Janguear, que viene de hang out, significa salir con los amigos a no hacer nada. En Puerto Rico no se percibe una lengua dominada por otra. Se siente la fuerza imborrable y viva del castellano que ya hace tiempo es el segundo idioma más hablado de los Estados Unidos.
(Perfil, 21 de febrero de 2009)
20 de febrero de 2009
19 de febrero de 2009
Atrévete - Calle 13
Atrévete, te, te, te /Salte del closet, te / Escápate, quítate el esmalte/ Deja de taparte que nadie va a retratarte/ Levántate, ponte hyper/Préndete, sácale chispas al estárter/ Préndete en fuego como un lighter/ Sacúdete el sudor como si fueras un wiper/ Que tu eres callejera, "Street Fighter"
Cambia esa cara de seria/ Esa cara de intelectual, de enciclopedia/ Que te voy a inyectar con la bacteria/ Pa' que des vuelta como machina de feria / Señorita intelectual, ya se que tienes/ El área abdominal que va a explotar/ Como fiesta patronal, que va a explotar/ Como palestino...7 Yo se que a ti te gusta el pop-rock latino/ Pero es que el reggaeton se te mete por los intestinos/ Por debajo de la falda como un submarino/ Y te saca lo de indio taino/ Ya tu sabes, en tapa-rabo, mama/ En el nombre de Agüeybana/ No hay mas na', para na' que yo te vo'a mentir/ Yo se que yo también quiero consumir de tu perejil/ Y tú viniste amazónica como Brasil/ Tú viniste a matarla como "Kill Bill"/ Tú viniste a beber cerveza de barril/ Tú sabes que tú conmigo tienes refill
Hello, deja el show/ Súbete la mini-falda/ Hasta la espalda/ Súbetela, deja el show, más alta/ Que ahora vamo'a bailar por to'a la jarda/ Mira, nena, ¿quieres un sipi?/ No importa si eres rapera o eres hippie/ Si eres de Bayamón o de Guaynabo City/ Conmigo no te pongas picky/ Esto es hasta abajo, cogele el tricky/ Esto es fácil, estoy es un mamey/ ¿Que importa si te gusta Green Day?/ ¿Que importa si te gusta Coldplay?/ Esto es directo, sin parar, one-way/ Yo te lo juro de que por ley/ Aquí to'a las boricuas saben karate/ Ellas cocinan con salsa de tomate/ Mojan el arroz con un poco de aguacate/ Pa' cosechar nalgas de 14 quilates
Cambia esa cara de seria/ Esa cara de intelectual, de enciclopedia/ Que te voy a inyectar con la bacteria/ Pa' que des vuelta como machina de feria / Señorita intelectual, ya se que tienes/ El área abdominal que va a explotar/ Como fiesta patronal, que va a explotar/ Como palestino...7 Yo se que a ti te gusta el pop-rock latino/ Pero es que el reggaeton se te mete por los intestinos/ Por debajo de la falda como un submarino/ Y te saca lo de indio taino/ Ya tu sabes, en tapa-rabo, mama/ En el nombre de Agüeybana/ No hay mas na', para na' que yo te vo'a mentir/ Yo se que yo también quiero consumir de tu perejil/ Y tú viniste amazónica como Brasil/ Tú viniste a matarla como "Kill Bill"/ Tú viniste a beber cerveza de barril/ Tú sabes que tú conmigo tienes refill
Hello, deja el show/ Súbete la mini-falda/ Hasta la espalda/ Súbetela, deja el show, más alta/ Que ahora vamo'a bailar por to'a la jarda/ Mira, nena, ¿quieres un sipi?/ No importa si eres rapera o eres hippie/ Si eres de Bayamón o de Guaynabo City/ Conmigo no te pongas picky/ Esto es hasta abajo, cogele el tricky/ Esto es fácil, estoy es un mamey/ ¿Que importa si te gusta Green Day?/ ¿Que importa si te gusta Coldplay?/ Esto es directo, sin parar, one-way/ Yo te lo juro de que por ley/ Aquí to'a las boricuas saben karate/ Ellas cocinan con salsa de tomate/ Mojan el arroz con un poco de aguacate/ Pa' cosechar nalgas de 14 quilates
9 de febrero de 2009
4 de febrero de 2009
Mostrar el tiempo
(de la novela El desierto de los tártaros, de Dino Buzzati)
Dos años después, Giovanni Drogo dormía una noche en su habitación de la Fortaleza. Habían pasado veintidós meses sin traer nada nuevo y él se había quedado inmóvil, esperando, como si la vida debiera tener con él una especial indulgencia. Y, sin embargo, veintidós meses son largos y pueden suceder muchas cosas: hay tiempo para que se formen nuevas familias, nazcan niños y empiecen a hablar, para que se alce una gran casa donde antes sólo había un prado, para que una hermosa mujer envejezca y ya nadie la desee, para que una enfermedad, incluso de las más largas, se prepare (y mientras tanto el hombre sigue viviendo despreocupado), consuma lentamente el cuerpo, se retire en breves apariencias de curación, se reanude desde más hondo, sorbiendo las últimas esperanzas; queda aún tiempo para que el muerto sea enterrado y olvidado, para que el hijo sea de nuevo capaz de reír y por la noche acompañe a las muchachas por las avenidas, inconsciente, a lo largo de las verjas del cementerio.
La existencia de Drogo, en cambio, estaba como detenida. La misma jornada, con idénticas cosas, se había repetido centenares de veces sin dar un solo paso adelante.
12 de enero de 2009
28 de diciembre de 2008
Coger en castellano
Pedro Mairal
(cuento publicado en la antología "En celo", editorial Mondadori, Bs.As., 2007)
No están desnudas. Pero casi. Algunas sonriendo, o serias en pose hot, o con anteojos de sol, boca abajo en la cama, casi pegándose el culo con los talones, mostrando las marcas del bronceado, o con bombachas de corazones rojos o de estrellitas, en esos cuartos que todavía tienen las cortinas rosas elegidas por la madre. [SIGUE ACÁ]
26 de diciembre de 2008
Recomendamos
La crónica de Barban de una visita al cementerio de La Chacarita.
Y más abajo en su blog está la historia de cuando se anamoró de la Tigresa Acuña.
Y más abajo en su blog está la historia de cuando se anamoró de la Tigresa Acuña.
16 de diciembre de 2008
Zelarayán, el compositor entrerriano
por Fabián Casas
Mateo es un peluquero joven del barrio de Monserrat. Una de sus obsesiones es poder dar un buen servicio a los clientes y que ese servicio se metabolice en un crecimiento de su negocio. También es fanático de los libros de autoyuda que te estimulan para potenciarte y “no decir sí cuando se quiere decir no”. Tiene mucho sentido del humor y chispa al hablar. Hace poco me dijo: “Todos las noches le pido a Dios que haga nacer pibes con dos cabezas”. Esa frase me hizo reir y después me dejó pensando.
Mateo es un peluquero joven del barrio de Monserrat. Una de sus obsesiones es poder dar un buen servicio a los clientes y que ese servicio se metabolice en un crecimiento de su negocio. También es fanático de los libros de autoyuda que te estimulan para potenciarte y “no decir sí cuando se quiere decir no”. Tiene mucho sentido del humor y chispa al hablar. Hace poco me dijo: “Todos las noches le pido a Dios que haga nacer pibes con dos cabezas”. Esa frase me hizo reir y después me dejó pensando.
15 de diciembre de 2008
"Si te cuentan que me vieron muy borracho...
...orgullosamente diles que es por ti"
Gracias a mis amigos Guadalupe Nettel y Gaston García por cuidarme en el surrealismo del DF.
11 de diciembre de 2008
Un burrito llamado Siete de Oros
"Bien que Siete de Oros se inventa, siempre en lo suyo. No la larga plaza del claro, ni el surco del sueño: sólo un remanso, reposo de pausa, con las pestañas mediando los ojos, el mundo de afuera hecho un sosiego, colado en la casi sombra y, de dentro, profunda certeza viva, subida de raíz; con las orejas -espejos del alma- , temblando, como punteros de cuadrante, ante los episodios del camino, a través del puente nebuloso por donde los burritos saben ir, lado a lado, sin conversación, sin preguntas, cada uno en su lugar, despacio, por los siglos de los siglos, mansamente amén".
Sagarana, João Guimarães Rosa
Sagarana, João Guimarães Rosa
8 de diciembre de 2008
6 de diciembre de 2008
Guadalajara II
Una vez entendido el anti tiempo mexicano, donde "ahorita" es "ahora no", y "luego luego" es "ya mismo", una vez descubierto el dosaje adecuado de tequila en sangre para no derrapar frente a terceros, las cosas marcharon mejor en la FIL de Guadalajara y no hay peripecias que contar. Se desarrollaron con normalidad y hasta con emoción, tanto la visita a la escuela regional en SanMartín de Hidalgo en el estado de Jalisco cerca de Cocula cuna mundial del mariachi, como las mesas redondas y los encuentros de cuentistas. Solo alguna errata por ahí.
4 de diciembre de 2008
Guadalajara en un llano
p.mairal
Día 1
Antes de mi primera mesa redonda -donde voy a tener que hablar con una escritora canadiense sobre literatura y cine y adaptaciones de novelas a la pantalla grande, etc.- me llevan de visita a Tlaquepaque. Soy Pedroernesto para los organizadores. Tenemos 53 minutos y quedo atrapado en un tour guiado personalizado en el museo de la cerámica. Sudo. Interrumpo un speech de la cocción precolombina del barro pidiendo perdón tengo que irme, y nadando entre gente atravieso la feria y llego solo cinco minutos tarde.
La novelista canadiense no tiene ni idea de quién soy, ni yo de quién es ella. Me dijeron que como a ella le adaptaron un libro al cine y a mí idem, entonces vamos a hablar sobre el tema, pero veo en el folleto que figuro como presentador. Casi me escapo, pero me quedo y entre el inglés y el francés tarzánico la entrevisto, metido en un gran equívoco. Ella no me pregunta nada. Me mira sufrir. ¿Soy yo el presentador? Nadie me avisó. Parece un mal sueño, pero es real y dura 50 minutos.
Después sólo se me pasa el susto y la palidez tomando unos mezcalitos en el stand de la editorial Almadía. El acohol hace puente con la cena y los tequilas del boliche (acá le dicen antro) donde nos llevan a los autores a la noche. Se llama "La mutualista". Buen nombre. Pero yo tengo una entrevista en tv a las 8 am. Me van a pasar a buscar a las 7 am por el hotel. Así que no bebo. Sólo un tequila, bueno dale otro, pero el tercero ya no porque alguien gritó y no sé qué carajo estoy haciendo bailando si yo bailo ridículamente mal y el cuarto tequila ya no es mío pero tampoco lo son mis piernas y me voy al hotel, che.
Día 2
Wake up call a las 6:30. El mundo da mucho asco a esa hora y con resaca. Pero me van a entrevistar. Ya me comprometí. Debe ser media hora, hablar de mis libros. Habar de literatura latinoamericana o argentina. Debe ser un programa cultural. En los mails parecían muy interesados así que vamos, vamos. Saco una foto del amanecer. Salgo. En la puerta de Televisa me frenan. Nadie sabe nada de la entrevista. Hay que llamar a no sé quién para que llame a no sé quién. Aparece un tipo de producción o de seguridad que me hace pasar y frente a una figura de la Virgen de Guadalupe anota en un papelito Su nombre? Es escritor? Qué libro viene a presentar? No, vengo a una entrevista. Un momento. Espero.
Me hacen pasar a un estudio. Noticiero matutino. Una periodista con máscara de maquillaje me mira con los ojos demasiado abiertos. Ni idea de nada. Por suerte traje un libro y se lo muestro para que se oriente. Me sientan en un sillón. Diálogo de 3 minutos con la periodista que no parpadea. Con la voz tequilosa hago el peor resumen que hice en mi vida de alguno de mis libros. Los televidentes del estado de Jalisco deben haber quedado perplejos, embalsamados, con la taza de café en el aire. Alguno hasta decidió que no iba a trabajar. De qué carajos habla este argentino? La mujer sin párpados me mira desde la dimensión desconocida. Bache televisivo. Y... cuéntenos qué le ha parecido la Feria del Libro de Guadalajara? Eh... (algo dije sobre la cantidad de gente). Y muchas gracias señor Pablo Mairil...
Volví alarmado. En un rato me llevan a una escuela (la prepa) para encontrarme con alumnos del secundario. Pedroernesto, ahorita diez y cuarto lo pasamos a buscar por el hotel... Y falta a la tarde la mesa redonda con el Eduardo Halfon y mañana el encuentro de cuentistas. Iba a terminar esto poniendo un cartelito de continuará, pero espero que no continúe, o que continúe bien, sin equívocos para contar.
29 de noviembre de 2008
Furia importada
por Pedro Mairal
Vi al chico de McDonald’s olvidarse mi pedido por la mitad. Siempre les tengo paciencia. Estar todo el día con esa gorrita sonriendo... Me acuerdo de los cuentos de mi amigo Lucas, que trabajó en el McDonald’s de Núñez cuando estábamos en la facultad. Así que, en general, me aguanto. Los espero. Lo vi empezar mi pedido: metió los dos vasos en la máquina de gaseosas, y por puro taylorismo –porque les enseñan que ya que vas a la cocina podés llevar las bandejas sucias, etc.– quiso aprovechar los diez segundos que tardan los vasos en llenarse y se dio vuelta, miró otra bandeja vacía con el ticket en espera y se distrajo. Se metió en otro pedido. Y mi McNífica ya estaba lista ahí. Pero aguanté. Le mostré a mi hijo que salía filmado en la cámara de seguridad y me puse a mirar los cartelitos. Crew del mes. Ya no es más empleado del mes. Ahora es crew. Un término náutico, supongo. Esos monosílabos inventados hace siglos por vikingos que tenían mucho frío y apenas podían abrir la boca y decían snow, wind, whale, storm, death. Crew. Tripulación. También debe significar personal. Pero evitaron empleado. La manera en que McDonald’s avanza en el habla popular. Teorías paranoico-lingüísticas, la sospecha de que la palabra sorbete la metieron ellos. ¿Quiere un sorbete? El miedo a decir pajita. Esa pequeña masturbación. Allá tiene los sorbetes, señor. Y ahora dicen sorbete hasta los quiosqueros peronistas. Hay que ver qué pasa con crew. Ahí está el cartelito con la cara de un adolescente. Empleado del mes les suena feo. Seguro que quieren evitar empleada del mes. Les debe sonar a mucama. Como mis amigos más solventes que trabajan en bancos y no son ni banqueros ni bancarios, entonces dicen trabajo en banking. Y yo les digo que el colectivero trabaja en bonding, y el tachero en taxing.
El pibito seguía facturando pedidos y alineando bandejas vacías con tickets y yo ya había pasado hacía rato de la fila de los que esperan ser atendidos a la fila de ¿puede ubicarse por este costado por favor?, y estaba a punto de pasar a la tercera fila límbica de los que piden algo fuera de catálogo como un huevo frito en medio de la hamburguesa, y quedan flotando fuera de sistema en una espera atemporal. Mi hijo ya había ido a buscar sorbetes y servilletas obedeciendo a la ansiedad taylorista de su padre. Y salían los otros pedidos, circulaban las familias felices con bandejas rebosantes. Y ya casi no aguanté más. Me pregunté si, al traer para acá los Starbuck’s y los Dunking Donuts, nos traen también al loquito detonado que en esos locales ametralla a quince. Un día de furia importada. Pero no me detoné, me puse a pensar estas cosas, las intuí al mirarme como de lejos, como visto por la cámara de seguridad. Mi hijo y yo esperando. Y todo me pareció escribible. Todo. Hasta los pliegues más insignificantes, íntimos y ridículos de mi destino sudamericano. No exploté. O exploté para adentro en una especie de felicidad secreta. La literatura. La venganza de los losers. Esto lo voy a escribir. Y entonces le dije con bastante buen tono: ¿No me armás este pedido que ya estoy esperando hace un rato? Y me lo armó. Y pude tratar bien a este futuro crew del mes, que al fin y al cabo es mi amigo Lucas, profesor de Griego y de Latín, cuando trabajaba en el local de Núñez. Pero qué sería de mí sin la descarga verbal, sin las ráfagas de constelaciones sintácticas. ¿Qué veneno se me iría acumulando en la sangre si no fuera por este lento Tai Chi que voy haciendo con la lengua?
(Diario Perfil, 29 de noviembre de 2008)
25 de noviembre de 2008
Un año entero
"Juro que esto no pretende ser una crónica ni un balance, pero un par de días después de haber pisado Retiro, cuando cumplíamos tres años de noviazgo, me separé. Sólo el prodigio de la separación puede conseguir, sin fallar a la gramática ni a la sintaxis, empezar una oración en plural y terminarla en singular".
Federico Levín hace esta anti-crónica en Moscas
Federico Levín hace esta anti-crónica en Moscas
23 de noviembre de 2008
Suscribirse a:
Entradas (Atom)









