17 de marzo de 2008

Mariposas


Ya vas a ver qué lindo vestido tiene hoy la mía, le dice Calderón a Gorriti, le queda tan bien con esos ojos almendrados, por el color, viste; y esos piecitos... Están junto al resto de los padres, esperan ansiosos la salida de sus hijos. Calderón habla pero Gorriti solo mira las puertas todavía cerradas. Vas a ver, dice Calderón, quedate acá, hay que quedarse cerca porque ya salen. ¿Y el tuyo cómo va? El otro hace un gesto de dolor y se señala los dientes. No me digas, dice Calderón. ¿Y le hiciste el cuento de los ratones...? Ah, no; con la mía no se puede, es demasiado inteligente. Gorriti mira el reloj. En cualquier momento se abren las puertas y los chicos salen disparados, riendo a gritos en un tumulto de colores, a veces manchados de témpera, o de chocolate. Pero por alguna razón, el timbre se retrasa. Los padres esperan. Una mariposa se posa en el brazo de Calderón, que se apura a atraparla. La mariposa lucha por escapar, pero él une las alas y la sostiene de las puntas. Aprieta fuerte para que no se le escape. Vas a ver cuando la vea, le dice a Gorriti sacudiéndola, le va a encantar. Pero aprieta tanto que empieza a sentir que las puntas se empastan. Entonces la sostiene con una mano, desliza los dedos hacia abajo y comprueba que la ha marcado. La mariposa intenta soltarse, se sacude y una de las alas se abre al medio como un papel. Calderón lo lamenta, intenta inmovilizarla para ver bien los daños, pero termina por quedarse con parte del ala pegada a uno de los dedos. Gorriti lo mira con asco y niega, le hace un gesto para que la tire. Calderón la suelta. La mariposa cae al piso. Se mueve con torpeza, intenta volar pero ya no puede. Al fin se queda quieta, sacude cada tanto una de sus alas, pero ya no intenta nada más. Gorriti le dice que termine con eso de una vez y él, por el propio bien de la mariposa por supuesto, la pisa con firmeza. No alcanza a apartar el pie cuando advierte que algo extraño sucede. Mira hacia las puertas y entonces, como si un viento repentino hubiese violado las cerraduras, las puertas se abren, y cientos de mariposas de todos los colores y tamaños se abalanzan sobre los padres que esperan. Piensa si irán a atacarlo, tal vez piensa que va a morir. Los otros padres no parecen asustarse; las mariposas sólo revolotean entre ellos. Una última cruza rezagada y se une al resto. Calderón se queda mirando las puertas abiertas, y tras los vidrios del hall central, las salas silenciosas. Algunos padres todavía se amontonan frente a las puertas y gritan los nombres de sus hijos. Entonces las mariposas, todas ellas en pocos segundos, se alejan volando en distintas direcciones. Los padres intentan atraparlas. Calderón, en cambio, permanece inmóvil. No se anima a apartar el pie de la que ha matado, teme, quizá, reconocer en sus alas muertas, los colores de la suya.

3 comentarios:

wilson&gibson dijo...

El extraño de pelo largo y la Reinvention Tour de una pelotuda en el bajo río.
(Por Tony Wilson)
No hay cangrejos acá- me dijo. Parecía desilusionada.Asentí .Tampoco hay aguavivas- dije por no decir nada.Ella suspiró.Yo me perdí mirando el río. Clavé la vista para el lado de Colonia del Sacramentopero no se veía nada de la Colonia del Sacramento.La luna estaba afuera, arriba y bastante llena. Parecía reirse de onda,pero de onda compromiso esa noche.Yo necesito alguien que me sorprenda, me entendés?! - dijoYo no puedo escuchar el mismo disco todos los dias. Yo necesito lo nunca visto! Siento que nací para renovarme a cada instante y para ser testigo de la magiaque significa el estar vivos y pertenecer a este universo.No dije nada. Que podía decir.Podía oír el viento que no me traía nada y el sonido marrón de un rio que no me llevaría a ninguna parte.Y ella ... buscó en el cielo. Que buscaba? No sé. Supongo que algo nuevo, un cometa fucsia,la cara de osho unida por estrellas con un lápiz mágico, o alguna nave nodriza.Parecía buscarlo con mucho amor cósmico y con mucha mucha paciencia.


Un mensaje de texto y su tiri riri ri rompieron el hielo que se había congelado sobre mí.


Alguien la venía a buscar. Lo ví venir, venía en bicicleta. Tenía el pelo largo.

No podía creer lo que estaba viendo.

Era un cangrejo. La pasó a buscar un cangrejo de pelo largo.

Martín dijo...

Enorme lo de Samanta!!

Antonella dijo...

che ese descolgado de wilson quien es ?! está buenísimo lo que escribió. saben donde puedo leer mas de el?