13 de diciembre de 2006

Platón, humorista cordobés

"...estaban haciendo quitar los hierros a Sócrates en este instante y anunciándole que ha de morir hoy. Momentos después fueron a buscarnos y nos abrieron la puerta del calabozo. Al entrar vimos a Sócrates, al que ya habían despojado de los hierros, y a su mujer Xantipa, a quien conoces, sentada cerca de él teniendo en brazos a uno de sus hijos. Apenas Xantipa nos vio, prorrumpió en lamentos y a gritar, como suelen las mujeres en ocasiones semejantes:
-Sócrates -exclamó ella- ¿De manera que tus amigos vienen a hablar contigo por última vez?
Pero él volviose a mirar a Critón, y dijo:
-Que la lleven a su casa".

(Fedón, o De la inmortalidad del alma)

5 comentarios:

Anónimo dijo...

ja ja ja ja ja ja ja ja ja ja ja ja ja ja ja ja

Fodor Lobson dijo...

Coincido con el usuario anónimo: jajajajaja
aunque en honor a la verdad, los constantes reproches que Xantipa le hacía a Sócrates, deben haber sido en buena medida justificados.
Me imagino a la pobre Xantipa, cansada de aguantar a los amigotes del marido, todos los días, cayendo a la casa a cualquier hora, a hablar de boludeces.

ama de casa desesperada dijo...

sí, dejame de joder, unos barbudos en patas que andaban en patota charlando en la plaza!

mujer que en ocasiones semejantes se lamenta dijo...

Platón, culiao!!

Paco G dijo...

Pobre Xantipa... lo que le tuvo que aguantar a Sócrates.