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28 de agosto de 2011

Boquitas pintadas

Estuvimos siguiendo los rastros de Puig en General Villegas. El cine donde iba

sus cartas

las revistas de su infancia, donde desfilan sus personajes

la gente que lo estudia y cuida su recuerdo, como Patricia Bargero

el cementerio
su casa natal
El capítulo de Boquitas pintadas de Impreso en Argentina probablemente salga el día de la primavera



2 de agosto de 2011

Rayuela - Miércoles 3 de agosto




Este miércoles 3 de agosto vuelve la segunda temporada de Impreso en Argentina con Rayuela de Cortázar. Los entrevistados son Sylvia Iparraguirre, Anibal Jarkowsky y Fabián Casas. Por canal Encuentro.

Nuevos horarios: miércoles a las 18:30.
Repeticiones: Jueves 14:30, Viernes 10:00, Sábados 09:00


Siguientes capítulos:
Capítulo 5.- Rayuela
Capítulo 6.- Misteriosa Buenos Aires
Capítulo 7.- Cuentos de amor de locura y de muerte
Capítulo 8.- La Furia
Capítulo 9.- El Entenado
Capítulo 10.- Adán Buenosayres
Capítulo 11: Los Pichiciegos
Capítulo 12.- El túnel
Capítulo 13.- Boquitas pintadas

26 de abril de 2011

Coequiper




Epa. No está trucada. Es mi coequiper en Impreso en Argentina, el historietista y dibujante Juan Sáenz Valiente, que además es audaz con el skate (streetboard, me corrige). Acá abajo, algunos de sus libros y fanzines. Algún día vamos a hacer uno juntos.


foto de arriba: nicolás vasen

Este miércoles, El juguete rabioso


Ya empezaron a dar el programa Impreso en Argentina donde estoy con el dibujante Juan Sáenz Valiente. En cada capítulo transformamos un libro del siglo XX argentino en su versión de historieta. Ya pasó el miércoles pasado La invención de Morel de Bioy Casares. A partir del miércoles 27 de abril vendrán El juguete rabioso de Arlt, Enero de Sara Gallardo, El Aleph de Borges, Cuentos de locura de amor y de muerte de Quiroga, Misteriosa Buenos Aires de Mujica Láinez, Rayuela de Cortázar, y otros. No sé si saldrán en ese orden. Lo dan por canal Encuentro (canal 6 de cablevisión y multicanal, 126 de direct tv, o en vivo acá en la página web del canal.)
Se emite los miércoles a las 20:30, los jueves a las 18, y los viernes a las 8 y a las 10:30.
Los entrevistados de este miércoles en el capítulo de El juguete rabioso: Mirta Arlt, Sylvia Saítta, y Ricardo Ragendorfer.
En la foto: Mirta Arlt, por Angel González

14 de abril de 2011

Impreso en Argentina - Miércoles 20 de abril

El primer capítulo de Impreso en Argentina, es sobre La invención de Morel, de Bioy Casares. Lo dan el 20 de abril a las 20:30 por canal Encuentro (canal 6 en Cablevisión y Multicanal, canal 126 en Direct TV).

4 de diciembre de 2010

Grabando en Entre Ríos

Con el historietista Juan Sáenz Valiente
Foto: Angel S. González

Boliche Díaz Hnos.


Juan Sáenz Valiente dibujando en el boliche. Foto: Angel S. González


Pedro Mairal

El boliche de los hermanos Díaz está lejos de todo, en medio del campo, a veinte kilómetros de General Galarza, al sur de la provincia de Entre Ríos. Saer o Briante lo hubieran mostrado bien. Está sobre el tramo de ripio que llega a la comisaría y un poco más allá donde se corta y donde se acaba el mundo cuando llueve fuerte, porque se hace un barro arcilloso que ahora empantana las camionetas y antes reventaba los caballos. Es un almacén pero lo llaman el boliche de los Díaz, como si en el fondo dijeran el boliche de los días porque está clavado ahí desde 1960, sin cambiar. Hay un ombú al costado del camino para hacer sombra a los autos que paran, apenas una abertura en el alambrado para que pase la gente, y la construcción de material y chapa. Cuando el recién llegado entra, tiene que acostumbrar la vista a la penumbra. Los Díaz son plurales, están siempre de a dos, aunque son cuatro, dos hermanos y dos hermanas, pero ellas casi no atienden el mostrador, salvo urgencias que no suceden nunca. Uno está parado y el otro sentado. Uno de anteojos, bigote y boina con visera, achispado para las respuestas y los números, y el otro un poco más joven, más ancho, de cara roja y ojos claros y menos luces para el presente pero más sabio para los tiempos largos, para callarse y seguir tirando. Envejecieron así como están, entre almanaques de jineteadas y propagandas de cerveza. Medio siglo de historia política argentina los atravesó como esas filmaciones en cámara rápida de cielos cambiantes. Ahí siguen detrás del mostrador.

Ahora hay un hombre joven de gorra tomándose un taco de wisky a las diez de la mañana; va llevando unos postes que asoman de la caja de su camioneta estacionada. Hablan del camino, de Vialidad que no pasa hace rato a emparejar con las máquinas y se está haciendo un huellón de barro seco que rompe la dirección y las puntas de eje. Silencios largos entre temas y subtemas. Pasan cosechadoras lentas por el camino y camiones apurados levantando tierra. La maquinaria agrícola que avanza tiene un aire extraterrestre, como grandes naves de alas plegadas y ruedas gigantes. Es el Imperio de la Soja. Los Díaz tuvieron un pedazo de campo chico hasta los ochentas, después vendieron. En esa época se empezó a ir la gente. Antes había chacras en la zona, estaba más parcelada la tierra. Había tambos, huertas, gallineros. No eran tiempos felices, ni más fáciles, pero había más movimiento, más comunidad. En los tiempos del finado papá, dicen los Díaz. Empiezan así varias frases. Estarán los cuatro hermanos entre los 65 y los 75 años, todos solteros. Al lado de una estampa de Ceferino Namuncurá hay unas fotos viejas: el finado papá en blanco y negro, bastante reforzado, vestido de botas y pantalón y saco y corbata y sombrero de ala corta, impecable y ajustado, como un alemán redondo, teniendo de la rienda un caballo ensillado y también muy ajustado. La pata más gringa de una gauchesca que nunca existió. Y otra foto de gente trabajando en una cosecha. Son del año treinta más o menos, dice el Díaz sentado, porque el finado papá estaba vestido así para ir a ver a la madre de ellos que en ese tiempo todavía era la novia.

Parecen haber armado entre los cuatro hermanos una sociedad cerrada en la que cualquier pareja era la intrusa o el intruso. Debe haber habido novias, novios, relaciones fallidas, peleas. O quizá no. Quizá ninguno dudó de la hermandad blindada. No cabe duda que les funcionó para atravesar el tiempo. Ahora para un Renault 18, con parches de distintos colores. Bajan dos hombres y queda una mujer en el asiento de atrás. Suenan las puertas de las heladeras viejas. Cerveza fría. Compran galleta, caramelos para los chicos. La balanza tiene una especie de espejo retrovisor muy misterioso. El boliche está surtido: alpargatas, encendedores, tanquecitos de Flit, carne, pan y leche fraccionada en botellas de Pepsi de dos litros. El hombre de los postes se fue. Llega una maestra de guardapolvo en un Duna, viene a comprar una lata de tomates porque están haciendo unas pizzetas para los chicos en la Escuela 12. Llega un Falcon celeste, baja un hombre y las dos mujeres se quedan, una en el asiento del acompañante y otra en el asiento de atrás. Se saludan con la mujer que estaba en el Renault. Se conocen. Las mujeres sólo entran al boliche para comprar algo del almacén pero no se quedan a tomar un trago. Ahora adentro hablan de la lluvia que no llega y de una nena de diez años que encontraron muerta en Gualeguay.

(Perfil, 26-11-10)


9 de agosto de 2010

Grabando

Veinte años después estamos grabando parte de un capítulo de Impreso en Argentina en el lugar exacto. Del equipo de filmación nadie sabe -ni importa tampoco- que yo me senté acá casi todos los días de 1989, abajo de este árbol, cuando andaba bastante desesperado y perdido en la soledad de mi mentira, porque había largado el Ciclo Básico de Medicina, pero no me animaba a contarlo en mi casa y me tomaba el 37 todas las mañanas para quedarme en la facultad leyendo y escribiendo, llenando el cuaderno de Matemáticas con unas prosas cortas, medio poéticas, de las que no me acuerdo nada. Lo que sí me acuerdo es que en este lugar empecé a escribir. Ahora estamos grabando sobre otro tema, una escena del capítulo de Misteriosa Buenos Aires. Para conducir un programa sobre libros, tengo que actuar de mí mismo, lo cual es bastante difícil porque nunca supe bien quién soy. Es raro: hoy me toca actuar de escritor justo en el lugar donde me pensé por primera vez como escritor. Nadie sospecha eso. En la pausa de la filmación, saco unas fotos.

13 de julio de 2010

Mirta Arlt



Estamos empezando una serie de entrevistas para el programa Impreso en Argentina, para Encuentro. Acá con Mirta Arlt, la hija de Roberto Arlt, y el gran equipo: Mariana, Mercedes y Ángel detrás de cámara.