29 de agosto de 2008
27 de agosto de 2008
Oído en una fiesta
Ella: Porque ahora, para figurar en el cánon de poetas mujeres tenés que hacerte un poquito la lesbiana.
Él: Sí, y para figurar en el cánon de poetas hombres tenés que hacerte un poquito el peronista.
Él: Sí, y para figurar en el cánon de poetas hombres tenés que hacerte un poquito el peronista.
25 de agosto de 2008
21 de agosto de 2008
Feria del Libro de Francfort 2010
Esto se pone bueno:
¿Cómo reaccionará el campo cultural con este decreto? ¿Se dividirán las aguas como con el conflicto del agro? ¿Qué dirán los que no están de acuerdo pero no se quieren quedar afuera?
Evita, Gardel, Maradona y el Che a la Feria de Frankfort... Menos mal que no mandaron a Gelman, Fogwill, Aira y Piglia a los Juegos Olímpicos.
19 de agosto de 2008
Resistencia
Confesionario - agosto de 2009 - CCR Rojas
El ultrabosque

En este mes leí tres libros de cuentos buenísimos: "Villa Celina", de Juan Incardona; "76", de Félix Bruzzone; y "El ultrabosque", de María del Carril. Copio acá el texto de la presentación donde Gervasio Landívar explica muy bien por qué "El ultrabosque", editado por Ciudad de Lectores, es un libro que vale la pena leer.
18 de agosto de 2008
Masao
por Alejandra Correa
“Estas son alas de ángel. Vuela como un pájaro. Vamos, vuela.”
El verano de Kikujiro, Takeshi Kitano
I.
Es nuestro día
los peces vuelan de a cientos
y se nos escapan
los colores de las manos
no reímos en nombre
de los peces
reímos porque el aire
se cree mar
y nos moja
II.
En la alegría
el corazón se ensancha
como un níspero afiebrado
fruta exquisita
con un centro de hueso
que a ellos les molesta
entre los dientes
III.
En japón
no nos quedan
pájaros
peces
ni niños
que no sean
de papel
IV.
Una estación de abandono
y el ángel talismán
para borrar todo pasado
y volver a crecer
como lo hace la hierba
sin conciencia
V.
Llorar no es dejar que los ojos estallen
como una bomba caliente
en medio de tu cara
llorar es aceptar que estamos
hechos de agua
y que hay ríos que no callan
Morir, en cambio,
es apagarse la luz o el fuego
terminar del todo
cualquier cosa
“Estas son alas de ángel. Vuela como un pájaro. Vamos, vuela.”
El verano de Kikujiro, Takeshi Kitano
I.
Es nuestro día
los peces vuelan de a cientos
y se nos escapan
los colores de las manos
no reímos en nombre
de los peces
reímos porque el aire
se cree mar
y nos moja
II.
En la alegría
el corazón se ensancha
como un níspero afiebrado
fruta exquisita
con un centro de hueso
que a ellos les molesta
entre los dientes
III.
En japón
no nos quedan
pájaros
peces
ni niños
que no sean
de papel
IV.
Una estación de abandono
y el ángel talismán
para borrar todo pasado
y volver a crecer
como lo hace la hierba
sin conciencia
V.
Llorar no es dejar que los ojos estallen
como una bomba caliente
en medio de tu cara
llorar es aceptar que estamos
hechos de agua
y que hay ríos que no callan
Morir, en cambio,
es apagarse la luz o el fuego
terminar del todo
cualquier cosa
*
(Poemas del libro inédito "Los niños de Japón").
Alejandra Correa nació en Minas, Uruguay, en 1965. Desde 1969 vive en Buenos Aires. En poesía publicó Río partido (El otro cielo, 1998), El grito (Alción Editora 2002) y Donde olvido mi nombre (Alción, 2005). Su blog es Antes de que anochezca.
12 de agosto de 2008
11 de agosto de 2008
Unas macetas de amarillo
Héctor Viel Temperley
No tengo para ver sólo los ojos.
Para ver tengo al lado como un ángel
que me dice, despacio, esto o lo otro,
aquí o allí, encima o más abajo.
Siempre soy el que ve lo que ya ha visto,
lo que ha tocado ya, lo que conoce,
no me puedo morir porque ya tengo
la muerte atrás, vestida como novia.
Voy entrando, de a poco, en lo que es mío,
en lo que ya lo fue, en lo que me nombra,
campos azules y altos hasta el pecho,
con el machete centelleante y rápido.
Veo cómo comienzan las naranjas
a nadar por el aire, a perfumarlo,
girando velozmente en sus semillas.
Veo moverse ese árbol, luego el otro,
pierdo el sentido de mirar la vida,
me lleva el mar, el pecho hacia lo alto,
muevo el cielo en el puño como un poncho.
Me quieren despertar y estoy despierto,
no me pueden tocar, me aman, me gritan,
me lloran como a muerto y estoy libre.
Yo puedo separar filo y cuchillo,
guardar el uno y arrojar el otro,
terminar con un truco la semana,
pintar unas macetas de amarillo.
Yo tengo como un ángel que me dice
aquí o allí, más cerca todavía,
habla, calla, resiste, estira el brazo,
toca despacio todo lo que es tuyo.
("El nadador", 1967)
No tengo para ver sólo los ojos.
Para ver tengo al lado como un ángel
que me dice, despacio, esto o lo otro,
aquí o allí, encima o más abajo.
Siempre soy el que ve lo que ya ha visto,
lo que ha tocado ya, lo que conoce,
no me puedo morir porque ya tengo
la muerte atrás, vestida como novia.
Voy entrando, de a poco, en lo que es mío,
en lo que ya lo fue, en lo que me nombra,
campos azules y altos hasta el pecho,
con el machete centelleante y rápido.
Veo cómo comienzan las naranjas
a nadar por el aire, a perfumarlo,
girando velozmente en sus semillas.
Veo moverse ese árbol, luego el otro,
pierdo el sentido de mirar la vida,
me lleva el mar, el pecho hacia lo alto,
muevo el cielo en el puño como un poncho.
Me quieren despertar y estoy despierto,
no me pueden tocar, me aman, me gritan,
me lloran como a muerto y estoy libre.
Yo puedo separar filo y cuchillo,
guardar el uno y arrojar el otro,
terminar con un truco la semana,
pintar unas macetas de amarillo.
Yo tengo como un ángel que me dice
aquí o allí, más cerca todavía,
habla, calla, resiste, estira el brazo,
toca despacio todo lo que es tuyo.
("El nadador", 1967)
9 de agosto de 2008
6 de agosto de 2008
5 de agosto de 2008
3 de agosto de 2008
Un verano
por Mercedes Halfon
porque acepto la aventura del hombre
la mano metida en una pileta de tréboles
ser pequeña y bailar frenética
en un cuarto de dos por dos
donde el vino se derrama sobre las alfombras
velocidad crucero
un vuelo a otro continente
la felicidad es posible como esta hornalla
prenderla es comprobar
la existencia del fuego
*
el perro negro parado en el techo de chapa
cuando oscurece es el dios de la cuadra
este poema es una maquina que no funciona bien
tengo que correr antes que me alcance el humo
arreglar todo con un beso
un rosario es un adorno cargado de sentido
si me lo cuelgo lo vacío
este cuaderno se termina
las flores se mueren en los árboles
yo no miro yo pienso
nunca caminamos juntos
en esta temperatura
*
dormir con lo puesto
la película se llama
en banfield sin gasa
es de una chica
que olvida su anillo
en un natatorio
despierta con la mano desnuda
una muestra más de su inseguridad
si hubo ruptura
es que algo fue construido
un conjunto de vocales y consonantes
una cuadrilla que arregla de noche
lo que se quema de día
*
Mercedes Halfon es periodista y crítica de teatro. Fue actriz y asistente de dirección en algunas obras teatrales. Trabajó en distintos medios gráficos como Diario Perfil, Planeta Urbano y Kilómetro 111. Actualmente escribe en el suplemento Radar de Página 12 y en la revista La Mano. Es subdirectora de Llegas a Buenos Aires. Durante el 2007 organizó las lecturas de poesía y música Es a propósito.
porque acepto la aventura del hombre
la mano metida en una pileta de tréboles
ser pequeña y bailar frenética
en un cuarto de dos por dos
donde el vino se derrama sobre las alfombras
velocidad crucero
un vuelo a otro continente
la felicidad es posible como esta hornalla
prenderla es comprobar
la existencia del fuego
*
el perro negro parado en el techo de chapa
cuando oscurece es el dios de la cuadra
este poema es una maquina que no funciona bien
tengo que correr antes que me alcance el humo
arreglar todo con un beso
un rosario es un adorno cargado de sentido
si me lo cuelgo lo vacío
este cuaderno se termina
las flores se mueren en los árboles
yo no miro yo pienso
nunca caminamos juntos
en esta temperatura
*
dormir con lo puesto
la película se llama
en banfield sin gasa
es de una chica
que olvida su anillo
en un natatorio
despierta con la mano desnuda
una muestra más de su inseguridad
si hubo ruptura
es que algo fue construido
un conjunto de vocales y consonantes
una cuadrilla que arregla de noche
lo que se quema de día
*
Mercedes Halfon es periodista y crítica de teatro. Fue actriz y asistente de dirección en algunas obras teatrales. Trabajó en distintos medios gráficos como Diario Perfil, Planeta Urbano y Kilómetro 111. Actualmente escribe en el suplemento Radar de Página 12 y en la revista La Mano. Es subdirectora de Llegas a Buenos Aires. Durante el 2007 organizó las lecturas de poesía y música Es a propósito.
1 de agosto de 2008
22 de julio de 2008
Fiebre negra
Mi amigo Miguel Rosenzvit, gran goleador de fútbol 5, saca esta novela en Planeta. La contratapa dice:
"Joaquín, hijo liberto de madre esclava, y Valeria, hija blanca de los amos, nacen el mismo día de 1820, en la misma casa de una Buenos Aires cuya población negra supera el 30 por ciento. A través de un vínculo inevitable, deseado e imposible, se vislumbran las preguntas por ese dato demográfico que suele barrerse bajo la alfombra. ¿Qué significaba ser liberto? ¿Los negros murieron en la guerra? ¿Murieron en las pestes? ¿Se mezclaron? ¿Realmente se extinguieron?
La novela de Miguel Rosenzvit se planta en una zona brumosa, en el intento de buscar respuestas a estas preguntas. Va y viene entre el 1800 de la historia de amor y aventura, de guerra y carnaval, de peste y genocidio, y la actualidad de una joven antropóloga que lleva adelante su pesquisa en pleno siglo XXI, y que poco a poco se hallará oscuramente atada a sus descubrimientos. Y en las dos puntas de este ovillo, asombrosas revelaciones sobre el apocalíptico febrero de 1871, cuando la epidemia de fiebre amarilla asoló la ciudad.
Un libro narrado con un ritmo atrapante, preciso y sin concesiones, que logra introducir de manera original la descripción de una época encarnada en personajes que se debaten entre la pura ficción de sus días y la aplastante contundencia de la Historia".
"Joaquín, hijo liberto de madre esclava, y Valeria, hija blanca de los amos, nacen el mismo día de 1820, en la misma casa de una Buenos Aires cuya población negra supera el 30 por ciento. A través de un vínculo inevitable, deseado e imposible, se vislumbran las preguntas por ese dato demográfico que suele barrerse bajo la alfombra. ¿Qué significaba ser liberto? ¿Los negros murieron en la guerra? ¿Murieron en las pestes? ¿Se mezclaron? ¿Realmente se extinguieron?
La novela de Miguel Rosenzvit se planta en una zona brumosa, en el intento de buscar respuestas a estas preguntas. Va y viene entre el 1800 de la historia de amor y aventura, de guerra y carnaval, de peste y genocidio, y la actualidad de una joven antropóloga que lleva adelante su pesquisa en pleno siglo XXI, y que poco a poco se hallará oscuramente atada a sus descubrimientos. Y en las dos puntas de este ovillo, asombrosas revelaciones sobre el apocalíptico febrero de 1871, cuando la epidemia de fiebre amarilla asoló la ciudad.
Un libro narrado con un ritmo atrapante, preciso y sin concesiones, que logra introducir de manera original la descripción de una época encarnada en personajes que se debaten entre la pura ficción de sus días y la aplastante contundencia de la Historia".
21 de julio de 2008
Pequeños momentos de mi vida
por miguel uLa otra noche en una fiesta de disfraces -a la que fui de Lennon aunque me creyeron Lerner (me terminaron bautizando John Lerner)- había un Meteoro perfecto: casco blanco con la M, pañuelito rojo, remera azul… todo. Me acerqué y le dije: “Siempre quise saludar al ídolo de mi infancia”. Me dio la mano con sus guantes amarillos. Más tarde, con presencia de alcohol en sangre y música muy fuerte, me acerqué otra vez a Meteoro, que estaba ya sin casco y con el pelo atado en una colita que le llegaba a la mitad de la espalda. Le dije: “Meteoro, el enmascarado es tu hermano”. Y el piloto heroico de mis horas de la tarde bajó el vaso de cerveza y sin mirarme me dijo: “Ya fue, ya fue”.
16 de julio de 2008
11 de julio de 2008
Mehr als Bücher | Más que libros. Antología de Literatura Cartonera 2009
Mehr als Bücher Más que libros. Antología de Literatura Cartonera
Berlin: Papper LaPapp, 2009
Edición a cargo de Ausias Navarro Millet.
Selección de Textos: alumnos de dos escuelas berlinesas.

Un prólogo
Timo Berger
Se trataba de mucho más que libros. Sin embargo, nadie habría imaginado aquella tarde de otoño del 2003 que un simple bricolaje en una biblioteca de Buenos Aires sería el inicio de una fructífera redcontinental de editoriales.
El escritor argentino Washington Cucurto me llamó aquella tarde para decirme que tenía que ir a la “Casa de la Poesía”. No me explicó porqué. Sólo añadió: ¡Vamos a crear “algo nuevo”!
En la Calle Honduras, un vial del barrio de Palermo, se encuentra la antigua Villa del poeta Evaristo Carriego, que albergaba una biblioteca de poesía donde Cucurto por aquel entonces trabajaba.
En el patio estaba el escritor y pintor Javier Barilaro, junto a la primera tapa pintada de un libro de Eloísa Cartonera. Con témperas de colores transcribía el título y el nombre del autor en el cartón marrón, invitándome a participar.
Si fue un acto visionario o nacido de la necesidad, otros deben decidirlo. En cualquier caso, Argentina no había superado todavía las graves secuelas de la crisis económica y monetaria del 2001/2001. Para las jóvenes autoras y autores resultaba muy difícil encontrar una editorial donde publicar sus textos; por el contrario, los libros eran despreciados, debido a precios prohibitivos para la mayoría, con el peso argentino cada vez más devaluado.
Miles de argentinos perdieron su trabajo. A muchos de ellos no les quedó otra alternativa que salir a la calle cada noche con el carro y toda la familia, para revolver en la basura en busca de chatarra, botellas, así como cartón y papel para luego venderlo.
La simple pero genial idea de Cucurto y Barilaro continúa usando hoy en día el cartón reciclado comprado a cartoneros como la materia prima para realizar los libros.
Uno a uno los libros son coloreados y encuadernados a mano, lo que hace que cada ejemplar sea único. El libro, un valioso bien cultural, es reducido a lo esencial: la tapa con el pliego de cartón, cortada y pintada, el cuerpo del libro fotocopiado con hojas DIN A4 por ambos lados, dobladas por la mitad, grapadas o cosidas y, por último, pegadas en el anverso de las tapas.
Sin embargo, un libro cartonero es mucho más que eso: es económico y pasa de mano a mano, porque es algo precioso, un pequeño regalo, con una historia individual y que además incluye una historia que quiere ser leída. Es el resultado de un trabajo colectivo, por un grupo de personas que juntas deciden qué editar, cómo diseñar los librosy de qué manera quieren organizar el trabajo.
Es verdad, no siempre lo que se publica es alta literatura, en todo caso es algo emergente y necesario. Pero Eloísa Cartonera es más que libros: es un proyecto social y un punto de encuentro de personas de todas clases y de todo el mundo. Así, algunos cartoneros que traen cartón se quedan para juntarse al proyecto, aprendiendo, en una editorial gestionada por ellos mismos, a producir, imprimir y vender los libros.
A través de lectores y autores extranjeros que visitan el taller de Eloísa Cartonera “No hay cuchillo sin rosa”, este modelo editorial se difunde en otros países. Cualquiera puede copiar el concepto y adaptarlo a las circunstancias locales. De esta forma, han aparecido editoriales cartoneras en diferentes países latinoamericanos: Sarita Cartonera en Lima, Perú; Yerba Mala en El Alto, Bolivia; Yiyi Yambo en Asunción, Paraguay; Dulcinéia Catadora en São Paulo, Brasil, por nombrar sólo algunas.
A pesar de que tienen distintos procesos de elaboración y diseño para los libros, algunas cosen las hojas como en una encuadernación clásica, otras pintan las tapas con spray sobre plantillas, otras escriben las historias y poemas a mano; todas ellas comparten algo: la idea de un proyecto colectivo. Cualquiera puede colaborar. En muchos talleres en bibliotecas, escuelas, ferias de libro y encuentros de arte los cartoneros, como ellos a sí mismos se llaman, han difundido sus habilidades artísticas y técnicas editoriales.
La presente antología, “Mehr als Bücher”, es un buen ejemplo de ello, fruto de dos talleres de edición coordinados por Cucurto y María Gómez en los que han participado, además de artistas y escritores, los alumnos y profesores de Friedensburg-Oberschule y Kurt Schwitters-Oberschule. Han sido los propios alumnos los que han seleccionado los textos y diseñado las tapas, acompañando todo el proceso de edición del libro. Al final, esta antología recoge poemas y cuentos de 19 autoras y autores de América Latina, vinculados a diferentes editoriales cartoneras.
Hay muchos libros cartoneros, ahora, después de seis años; sin embargo, todavía son necesarios muchos más. Este libro, el primero de la recién creada editorial cartonera PapperLapPapp, es un pequeño homenaje a todos los editores, escritores, artistas, diseñadores, traductores y demás amigos que han hecho posible que hoy, nosotros, les publiquemos a ellos, continuando así lo que otros empezaron con un simple gesto y mucha dedicación.
Disfruten de la lectura.
El escritor argentino Washington Cucurto me llamó aquella tarde para decirme que tenía que ir a la “Casa de la Poesía”. No me explicó porqué. Sólo añadió: ¡Vamos a crear “algo nuevo”!
En la Calle Honduras, un vial del barrio de Palermo, se encuentra la antigua Villa del poeta Evaristo Carriego, que albergaba una biblioteca de poesía donde Cucurto por aquel entonces trabajaba.
En el patio estaba el escritor y pintor Javier Barilaro, junto a la primera tapa pintada de un libro de Eloísa Cartonera. Con témperas de colores transcribía el título y el nombre del autor en el cartón marrón, invitándome a participar.
Si fue un acto visionario o nacido de la necesidad, otros deben decidirlo. En cualquier caso, Argentina no había superado todavía las graves secuelas de la crisis económica y monetaria del 2001/2001. Para las jóvenes autoras y autores resultaba muy difícil encontrar una editorial donde publicar sus textos; por el contrario, los libros eran despreciados, debido a precios prohibitivos para la mayoría, con el peso argentino cada vez más devaluado.
Miles de argentinos perdieron su trabajo. A muchos de ellos no les quedó otra alternativa que salir a la calle cada noche con el carro y toda la familia, para revolver en la basura en busca de chatarra, botellas, así como cartón y papel para luego venderlo.
La simple pero genial idea de Cucurto y Barilaro continúa usando hoy en día el cartón reciclado comprado a cartoneros como la materia prima para realizar los libros.
Uno a uno los libros son coloreados y encuadernados a mano, lo que hace que cada ejemplar sea único. El libro, un valioso bien cultural, es reducido a lo esencial: la tapa con el pliego de cartón, cortada y pintada, el cuerpo del libro fotocopiado con hojas DIN A4 por ambos lados, dobladas por la mitad, grapadas o cosidas y, por último, pegadas en el anverso de las tapas.
Sin embargo, un libro cartonero es mucho más que eso: es económico y pasa de mano a mano, porque es algo precioso, un pequeño regalo, con una historia individual y que además incluye una historia que quiere ser leída. Es el resultado de un trabajo colectivo, por un grupo de personas que juntas deciden qué editar, cómo diseñar los librosy de qué manera quieren organizar el trabajo.
Es verdad, no siempre lo que se publica es alta literatura, en todo caso es algo emergente y necesario. Pero Eloísa Cartonera es más que libros: es un proyecto social y un punto de encuentro de personas de todas clases y de todo el mundo. Así, algunos cartoneros que traen cartón se quedan para juntarse al proyecto, aprendiendo, en una editorial gestionada por ellos mismos, a producir, imprimir y vender los libros.
A través de lectores y autores extranjeros que visitan el taller de Eloísa Cartonera “No hay cuchillo sin rosa”, este modelo editorial se difunde en otros países. Cualquiera puede copiar el concepto y adaptarlo a las circunstancias locales. De esta forma, han aparecido editoriales cartoneras en diferentes países latinoamericanos: Sarita Cartonera en Lima, Perú; Yerba Mala en El Alto, Bolivia; Yiyi Yambo en Asunción, Paraguay; Dulcinéia Catadora en São Paulo, Brasil, por nombrar sólo algunas.
A pesar de que tienen distintos procesos de elaboración y diseño para los libros, algunas cosen las hojas como en una encuadernación clásica, otras pintan las tapas con spray sobre plantillas, otras escriben las historias y poemas a mano; todas ellas comparten algo: la idea de un proyecto colectivo. Cualquiera puede colaborar. En muchos talleres en bibliotecas, escuelas, ferias de libro y encuentros de arte los cartoneros, como ellos a sí mismos se llaman, han difundido sus habilidades artísticas y técnicas editoriales.
La presente antología, “Mehr als Bücher”, es un buen ejemplo de ello, fruto de dos talleres de edición coordinados por Cucurto y María Gómez en los que han participado, además de artistas y escritores, los alumnos y profesores de Friedensburg-Oberschule y Kurt Schwitters-Oberschule. Han sido los propios alumnos los que han seleccionado los textos y diseñado las tapas, acompañando todo el proceso de edición del libro. Al final, esta antología recoge poemas y cuentos de 19 autoras y autores de América Latina, vinculados a diferentes editoriales cartoneras.
Hay muchos libros cartoneros, ahora, después de seis años; sin embargo, todavía son necesarios muchos más. Este libro, el primero de la recién creada editorial cartonera PapperLapPapp, es un pequeño homenaje a todos los editores, escritores, artistas, diseñadores, traductores y demás amigos que han hecho posible que hoy, nosotros, les publiquemos a ellos, continuando así lo que otros empezaron con un simple gesto y mucha dedicación.
Disfruten de la lectura.
Mas info: en :
http://mehralsbuecher.blogspot.com/
(Foto: (c) 2008 Timo Berger)***
Ein Vorwort
Timo Berger
Timo Berger
Es ging immer um mehr, als allein um Bücher. Doch niemand hätte an jenemHerbstnachmittag im Jahr 2003 gedacht, dass aus einer gemeinschaftlichenBastelei in einer Bibliothek in Buenos Aires einmal ein erfolgreicheskontinentales Verlagsnetz werden sollte.
Der argentinische Schriftsteller Washington Cucurto hatte mich an jenemNachmittag angerufen, und gesagt, ich solle unbedingt in die „Casa de laPoesía“ kommen. Warum wollte er nicht verraten. Er sagte nur, sie würden„etwas Neues“ machen!
In der Calle Honduras, einer baumgesäumte Straße im Palmermo-Viertel,steht die ehemalige Villa des Dichters Evaristo Carriego, dort war einePoesiebibliothek untergebracht war, in der Cucurto damals arbeitete.
Im Patio standen der Schriftsteller und der Maler Javier Barilaro undpinselten die ersten Buchdeckel von Eloísa Cartonera. Mit Temperafarbenübertrugen sie Titel und den Namen des Autors auf die braunen Kartonsund luden mich ein, mitzumachen. Ein neues Verlagskonzept war geboren.
Ob visionär oder aus der Not geboren, das sollen andere entscheiden.Argentinien jedenfalls hatte damals die Folgen der Wirtschafts- undWährungskrise von 2001/2002 noch längst nicht überstanden. JungeAutorinnen und Autoren fanden immer schwerer Verlage, und umgekehrtwurden Bücher aufgrund der Entwertung, des argentinischen Peso immerteuerer und für viele unerschwinglich.
Zehntausende Argentinier verloren ihre Arbeit, vielen von ihnen bliebkein anderer Ausweg, als abends mit der ganzen Familie und einerEselkarre durch die Straßen zu ziehen, um den Hausmüll nach Verwertbaremzu durchzuwühlen: Metallschrott, Flaschen und eben Kartons und Pappen.
Die einfache, aber geniale Idee von Cucurto und Barilaro bestand nundarin, diese recycelten Pappen als Rohstoff für Bücher zu verwenden.
Jedes von ihnen wurde individuell bemalt und in Handarbeit gefertigt:Ein Unikat. Das Buch, ein hohes Kulturgut, wird dabei auf das Nötigstereduziert: der Einband besteht aus einem zurechtgeschnittenen BogenKarton, das Buchinneres aus zweiseitig fotokopierten DIN A4-Seiten, diein der Mitte gefaltet sind, mit Klammern zusammengehalten undschließlich in den Buchdeckel eingeklebt werden.
Doch ein Kartonbuch ist viel mehr als das: Es ist erschwinglich undwandert von Hand zu Hand, weil es ein Schmuckstück ist, ein Mitbringsel,das eine individuelle Geschichte erzählt und noch eine andere Geschichtemitbringt, die gelesen werden will. Ein Kartonbuch ist ein Ergebniseines kollektiven Arbeitsprozesses, eine Gruppe von Menschen entscheidetgemeinsam darüber, was sie verlegen, wie sie die Bücher gestalten undwie sie die Arbeit organisieren wollen.
Das ist– zugegebenermaßen – nicht immer Hochliteratur, aber immer etwas,was auf den Nägeln brennt, was danach drängt, veröffentlicht und gelesenzu werden. Eloisa Cartonera ist mehr als Bücher, ein soziales Projektund ein Treffpunkt für die verschiedensten Menschen aus aller Welt.Cartoneros bringen ihren Karton, manche bleiben und schließen sich demProjekt an, sie lernen, einen Verlag in eigener Regie zu betreiben,Bücher herzustellen, zu drucken und zu verkaufen.
Mit den Lesern und Autoren aus den Nachbarländern, die die Werkstatt vonEloísa Cartonera „No hay cuchillo sin rosa“ (Kein Messer ohne Rose),besuchen, verbreitet sich die Verlagsidee. Jeder darf das Konzeptkopieren. So sind in mehreren Ländern Kartonverlage entstanden: SaritaCartonera in Lima/Peru, Yerba Mala in El Alto/Bolivien, Yiyi Yambo inAsunción/Paraguay, Dulcinéia Catadora in /São// /Paulo/Brasilien, um nurwenige zu nennen.
Alle von ihnen haben trotz der unterschiedlichen Verarbeitung undGestaltung der Bücher – die einen nähen die Seiten wie klassischeBuchbinder, die anderen besprühen die Cover mit Stencils, wieder andereschreiben die Geschichten und Gedichte von Hand in die Bücher –, siealle haben eines gemeinsam: Sie verstehen sich als Projekt für dieGemeinschaft. Jeder kann mitmachen. Und in vielen Workshops inBibliotheken, Schulen und auf Buch- und Kunstmessen haben dieCartoneros, wie sie sich selbst nennen, ihre Kunstfertigkeit und ihrWissen weitergegeben.
Die vorliegende Anthologie „Mehr als Bücher“ ist dafür eingutes Beispiel. Sie ist das Ergebnis von zwei Editionsworkshops, die vonWashington Cucurto und María Gómez geleitet wurden und an denen nichtnur Bildende Künstler und Schriftsteller teilgenommen haben, sondernauch Schüler und Lehrer der Freidensburg-Oberschule und der KurtSchwitters-Oberschule. Es waren die Schüler, welche die Texte derAnthologie ausgewählt und die Buchdeckel gestaltet haben, sowie dengesamten Prozess des Buchmachens aktiv begeleitet haben. So enthältdiese Anthologie am Ende Gedichte und Texte von 19 Autorinnen undAutoren aus Lateinamerika, die in verschiedenen Kartonbuchverlagenpubliziert haben.
Es gibt mittlerweile, nach sechs Jahren reger Verlagstätigkeit, vieleKartonbücher, doch noch viel mehr werden gebraucht. Diese Buch ist dieerste Veröffentlichung des vor Kurzem gegründeten KartonbuchverlagesPapperLaPapp; es ist eine kleine Hommenage an die Verleger, Autoren,Künstler, Designer, Übersetzer und anderen Freunde, die es ermöglichthaben, das wir hier und heute dieses Buch veröffentlichen und dasfortsetzen, was andere mit einer einfachen Idee und viel Hingabebegonnen haben.
Ich wünsche allen viel Spaß bei der Lektüre.
Der argentinische Schriftsteller Washington Cucurto hatte mich an jenemNachmittag angerufen, und gesagt, ich solle unbedingt in die „Casa de laPoesía“ kommen. Warum wollte er nicht verraten. Er sagte nur, sie würden„etwas Neues“ machen!
In der Calle Honduras, einer baumgesäumte Straße im Palmermo-Viertel,steht die ehemalige Villa des Dichters Evaristo Carriego, dort war einePoesiebibliothek untergebracht war, in der Cucurto damals arbeitete.
Im Patio standen der Schriftsteller und der Maler Javier Barilaro undpinselten die ersten Buchdeckel von Eloísa Cartonera. Mit Temperafarbenübertrugen sie Titel und den Namen des Autors auf die braunen Kartonsund luden mich ein, mitzumachen. Ein neues Verlagskonzept war geboren.
Ob visionär oder aus der Not geboren, das sollen andere entscheiden.Argentinien jedenfalls hatte damals die Folgen der Wirtschafts- undWährungskrise von 2001/2002 noch längst nicht überstanden. JungeAutorinnen und Autoren fanden immer schwerer Verlage, und umgekehrtwurden Bücher aufgrund der Entwertung, des argentinischen Peso immerteuerer und für viele unerschwinglich.
Zehntausende Argentinier verloren ihre Arbeit, vielen von ihnen bliebkein anderer Ausweg, als abends mit der ganzen Familie und einerEselkarre durch die Straßen zu ziehen, um den Hausmüll nach Verwertbaremzu durchzuwühlen: Metallschrott, Flaschen und eben Kartons und Pappen.
Die einfache, aber geniale Idee von Cucurto und Barilaro bestand nundarin, diese recycelten Pappen als Rohstoff für Bücher zu verwenden.
Jedes von ihnen wurde individuell bemalt und in Handarbeit gefertigt:Ein Unikat. Das Buch, ein hohes Kulturgut, wird dabei auf das Nötigstereduziert: der Einband besteht aus einem zurechtgeschnittenen BogenKarton, das Buchinneres aus zweiseitig fotokopierten DIN A4-Seiten, diein der Mitte gefaltet sind, mit Klammern zusammengehalten undschließlich in den Buchdeckel eingeklebt werden.
Doch ein Kartonbuch ist viel mehr als das: Es ist erschwinglich undwandert von Hand zu Hand, weil es ein Schmuckstück ist, ein Mitbringsel,das eine individuelle Geschichte erzählt und noch eine andere Geschichtemitbringt, die gelesen werden will. Ein Kartonbuch ist ein Ergebniseines kollektiven Arbeitsprozesses, eine Gruppe von Menschen entscheidetgemeinsam darüber, was sie verlegen, wie sie die Bücher gestalten undwie sie die Arbeit organisieren wollen.
Das ist– zugegebenermaßen – nicht immer Hochliteratur, aber immer etwas,was auf den Nägeln brennt, was danach drängt, veröffentlicht und gelesenzu werden. Eloisa Cartonera ist mehr als Bücher, ein soziales Projektund ein Treffpunkt für die verschiedensten Menschen aus aller Welt.Cartoneros bringen ihren Karton, manche bleiben und schließen sich demProjekt an, sie lernen, einen Verlag in eigener Regie zu betreiben,Bücher herzustellen, zu drucken und zu verkaufen.
Mit den Lesern und Autoren aus den Nachbarländern, die die Werkstatt vonEloísa Cartonera „No hay cuchillo sin rosa“ (Kein Messer ohne Rose),besuchen, verbreitet sich die Verlagsidee. Jeder darf das Konzeptkopieren. So sind in mehreren Ländern Kartonverlage entstanden: SaritaCartonera in Lima/Peru, Yerba Mala in El Alto/Bolivien, Yiyi Yambo inAsunción/Paraguay, Dulcinéia Catadora in /São// /Paulo/Brasilien, um nurwenige zu nennen.
Alle von ihnen haben trotz der unterschiedlichen Verarbeitung undGestaltung der Bücher – die einen nähen die Seiten wie klassischeBuchbinder, die anderen besprühen die Cover mit Stencils, wieder andereschreiben die Geschichten und Gedichte von Hand in die Bücher –, siealle haben eines gemeinsam: Sie verstehen sich als Projekt für dieGemeinschaft. Jeder kann mitmachen. Und in vielen Workshops inBibliotheken, Schulen und auf Buch- und Kunstmessen haben dieCartoneros, wie sie sich selbst nennen, ihre Kunstfertigkeit und ihrWissen weitergegeben.
Die vorliegende Anthologie „Mehr als Bücher“ ist dafür eingutes Beispiel. Sie ist das Ergebnis von zwei Editionsworkshops, die vonWashington Cucurto und María Gómez geleitet wurden und an denen nichtnur Bildende Künstler und Schriftsteller teilgenommen haben, sondernauch Schüler und Lehrer der Freidensburg-Oberschule und der KurtSchwitters-Oberschule. Es waren die Schüler, welche die Texte derAnthologie ausgewählt und die Buchdeckel gestaltet haben, sowie dengesamten Prozess des Buchmachens aktiv begeleitet haben. So enthältdiese Anthologie am Ende Gedichte und Texte von 19 Autorinnen undAutoren aus Lateinamerika, die in verschiedenen Kartonbuchverlagenpubliziert haben.
Es gibt mittlerweile, nach sechs Jahren reger Verlagstätigkeit, vieleKartonbücher, doch noch viel mehr werden gebraucht. Diese Buch ist dieerste Veröffentlichung des vor Kurzem gegründeten KartonbuchverlagesPapperLaPapp; es ist eine kleine Hommenage an die Verleger, Autoren,Künstler, Designer, Übersetzer und anderen Freunde, die es ermöglichthaben, das wir hier und heute dieses Buch veröffentlichen und dasfortsetzen, was andere mit einer einfachen Idee und viel Hingabebegonnen haben.
Ich wünsche allen viel Spaß bei der Lektüre.
http://mehralsbuecher.blogspot.com/
8 de julio de 2008
El Hombre Gato
6 de julio de 2008
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